Cargando...



Blog

CLASSIC LIST

shutterstock_347138648-1200x797.jpg

La ansiedad es una respuesta generada por una de las emociones básicas que es el miedo con
relación a un escenario del futuro, es decir se anticipa un evento probable o relativamente
incierto que tomamos como una amenaza a nuestra existencia o peligro eminente.
Ante una situación de temor nuestro organismo se prepara para luchar o huir, ya que la finalidad
es protegernos, es decir cumple una función adaptativa sana. Pero cuando el miedo y la ansiedad
se experimenta ante objetos relativamente inofensivos o no se presentan del todo y comenzamos
a vivir la experiencia de peligro entonces es cuando presentamos un desbalanceo emocional y una
desregularización del miedo donde los síntomas pueden ser alarmantes para la persona que los
sufre.

¿Qué pasa con mi cuerpo cuando entro en estado de ansiedad?
Nuestro organismo está ante una situación de amenaza, activa nuestro sistema simpático (SNS) y
parasimpático (SNP). El primero es el responsable de la respuesta de lucha y/o huida, es decir
prepara a nuestro cuerpo para la acción y el segundo es el encargado de regresar a nuestro cuerpo
a la normalidad.
Cuando estamos en una situación de peligro nuestro cuerpo produce adrenalina, noradrenalina y
cortisol y se activa el sistema nervioso simpático para darle respuesta a la amenaza, el problema
radica en que no le damos salida a las respuestas fisiológicas generadas, volcándose en contra
nuestra, es decir “como no hay nada afuera entonces yo soy la que estoy mal”, volviéndose un
problema cognitivo y proyectivo disparando los síntomas con más intensidad con una sensación de
pérdida de control.

Algunos de estos síntomas son:
Incremento en el ritmo cardiaco, fuerza de las palpitaciones, respiración acelerada y entrecortada
(hiperventilación), dolor o sensación de atragantamiento o ahogo, mareo o aturdimiento,
sudoración incremento de la temperatura corporal o escalofrió, nausea, dolor abdominal o
diarrea, temblores o sacudidas corporales adormecimiento o temblores de las extremidades,
tensión o rigidez muscular, sequedad bucal, sudoración, cefaleas, visión borrosa, sensación de
debilidad, pensamiento acelerado, problemas de memoria, entre otras.

La importancia de estos síntomas radica en su intensidad, frecuencia y duración, si persisten
pueden quedar esquematizados patológicamente en el cuerpo o en el plano psicológico.
Algunas enfermedades que pueden desencadenarse:
En el plano físico: en consecuencia de la segregación del cortisol, adrenalina y noradrenalina son:
Gastritis, ulcera gastroduodenal, colitis, Hipertensión arterial, dolores de cabeza, amenorrea, acné,
aumento de grasa visceral, fatiga adrenal entre otras.

En el plano psicológico: fobias, trastorno de pánico o angustia, trastorno obsesivo compulsivo,
trastorno de estrés postraumático y trastorno de adaptación.
Es importante subrayar que los episodios esporádicos de ansiedad no generan una patología, es la
frecuencia de ellos lo que puede desencadenarlos, hoy día existen varios métodos y psicoterapias
de apoyo eficaces para tratar la ansiedad.

 

REFERENCIAS
Ellis Albert, “Cómo controlar la ansiedad antes de que le controle a usted”, 4ª Edición, Editorial Paidos, Barcelona
España, 2013.
Luengo Ballester, Domingo “La Ansiedad al descubierto” 1ª Edición, , Editorial Paidos, Barcelona España, 2004.
Shlatter Navarro Javier, “La ansiedad un enemigo sin rostro” 1ª Edición, Ediciones Universidad de Navarra, Pamplona,
España, 2003.
Rojas Montes Enrique, “La Ansiedad :cómo diagnosticar y superar el estrés, las fobias y las obsesiones” 1ª Ed. Editorial
Temas de Hoy, Madrid España, 1998.

OB83IO0-1200x801.jpg

Tener una comunicación constante con nuestro cuerpo nos vuelve más consientes de nosotros mismos y podremos evitar enfermarnos o detener a tiempo el desarrollo de la misma. La pregunta sería ¿Cómo podemos tener esta comunicación?

Para llegar a este entendimiento es necesario desarrollar la atención plena, estar atento en el aquí y ahora, disfrutando y aceptando el momento en completa presencia. Sólo es observar activa y abiertamente nuestros síntomas,  tratar de visualizar en donde están localizados, para posteriormente tratar de comprender su origen y el tiempo en el que se gestaron, cuestionarnos qué circunstancia estábamos viviendo en ese momento para encontrar una posible relación.

Desde principios del siglo pasado, Wilhelm Reich y Alexander Lowen comenzaron a estudiar la estrecha correlación del cuerpo con la salud emocional. Lograron comprobar que el cuerpo es la memorización y expresión de las experiencias vitales, de esta forma la estructura corpórea iba cambiando acorde a la restricción, supresión o manifestación emocional de las personas.

El cuerpo por si solo ya ejerce una sabiduría propia para funcionar, y cuando necesita algo, o se encuentra en desequilibrio, se manifiesta por medio de señales a las que les llamamos síntomas, los cuales se pueden manifestar físicamente o mentalmente.

Las que se manifiesta físicamente pueden ser visibles,  por ejemplo, cuando aparece un salpullido, hinchazón o alguna irritación, mientras que los no visibles pueden ser malestares, temblores, fiebre, entre otros; mostrándonos que tenemos una anomalía.

De la misma forma resulta en la parte psicoemocional, comenzamos a tener ansiedad, estrés e irritación, manifestándose por de física a través de taquicardias, cefaleas, dolores musculares, temblores entre muchos otros.

En ambos casos los signos son muy notorios pero ¿qué pasa que no los vemos? Estamos tan inmersos en nuestras actividades que las pasamos por alto y muchas veces se nos hacen costumbre y comenzamos a normalizar los síntomas acogiéndolos a nuestras vida diaria, hasta que llega un día que se vuelve irreversible volviéndose una enfermedad crónica o un trastorno psicológico.

Por ello, es de vital importancia escucharnos y atender a nuestro cuerpo. Éste un indicador de nuestro interior, nos marca hacía dónde debemos movernos para mejorar nuestra salud y seguir con nuestro desarrollo como personas, nos marca aspectos de nosotros mismos y qué nos falta trabajar emocionalmente, por lo que nuestra sintomatología se vuelve un mapa.

 

Para comprender este mapa debemos estar atentos a:

Nuestras emociones, aceptándolas sin reprimirlas, sin bloquearlas, sin emitir un juicio, ya que nos dicen qué necesitamos,  qué nos falta por hacer, qué ya no queremos hacer o qué queremos seguir haciendo. Para ello es importante detectar la emoción que surge en el momento, cuestionarnos para que surgió esta emoción? Etimológicamente la palabra emoción viene del latín y significa movimiento o impulso, por lo que nos tenemos que cuestionar a que nos invita la emoción que hagamos. Todas nuestras emociones primarias nos ayudan a adaptarnos con nuestro entorno y centrarnos con nosotros.

Nuestros pensamientos, ya que nuestra interpretación de las circunstancias es el parteaguas de cómo vamos a vivir nuestra vida. Es decir, entre más pensamientos positivos generes, tu cuerpo se sentirá en un mejor para desempeñar mejor sus funciones, desde trabajar hasta las más primarias como respirar, comer o dormir. Desde este ángulo lejos de angustiarnos por nuestras dolencias o síntomas podemos escucharlas para hacer las adecuaciones necesarias desde la certeza que son para nuestro bienestar.

En los ambientes en que nos desenvolvemos, es decir muchas veces estamos en ambientes tóxicos o con personas que nos generan estrés, angustia manifestando ciertos tipos de síntomas corporales. Por ello es importante estar atentos de nuestro cuerpo para estar en armonía y poder discernir con quien nos relacionamos y en donde.

Nuestro cuerpo es el reflejo de lo que realmente somos, proyecta nuestras creencias, emociones, sensaciones, pensamientos, por lo que cada dolencia síntoma, enfermedad o cualquier anomalía es una oportunidad para entrar en comunión con nosotros mismos para vivir sano, pleno y en armonía. Es por eso que cada padecimiento debe ser tratado una forma integral donde debe ser evaluado tanto en lo físico como lo psicoemocional.

 

 

 


logo2

Somos un centro médico en donde, te ofrecemos consulta clínica en medicina general, nutrición clínica, psicoterapia y terapias biomecánicas basados en el principio de la atención médica de una forma integral.

Contáctanos

  • 55 7597 6380 / 55 7597 6381
  • Prolongación Paseo de la Reforma 627, interior 502.
    Santa Fe, CDMX | CP 01330

2018 | Aware | Centro de Medicina. Todos los derechos reservados. Responsable Sanitario: Alejandro Espinosa Sosa, título UH, Ced. Prof. No. 4110041. | CONSULTE A SU MÉDICO © | www.centroaware.mx