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Nuestro cuerpo y nuestra psique continuamente buscan la adaptación al medio que nos rodea, ya sea que éste sea adverso o de absoluta calma, produciendo diferentes respuestas de acuerdo a los estímulos que este percibiendo, cuando comienza a tener problemas de adaptación y a generar resistencias al cambio, porque lo consideramos peligroso, injusto o que sentimos que no tenemos las suficientes herramientas para afrontar el cambio comenzamos a preocuparnos y a sentirnos estresados, inclusive en 1950 British Medical Journal, lo denomino como el Síndrome de Adaptación General hoy día “estrés”.
Dicho lo anterior podemos decir que el estrés es una respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva que se prolonga por las demandas ambientales exigiendo un rendimiento superior para afrontar una situación, lo cual desencadena síntomas desagradables o incluso puede afectar a tu salud.
Es normal sentir un poco de estrés ante situaciones nuevas y ante a cambios, ya que desconocemos la situación por lo que nos pone en alerta mientras pasamos por el proceso de adaptación, pero que pasa cuando este cambio realmente está exigiendo más de lo que podemos digerir o resistir? que pasa con nuestro organismo y con nuestro cuerpo?

El estrés nos afecta físicamente y psicológicamente reflejándose en nuestras conductas y por ende nuestras áreas familiares sociales y laborales. Comienza por un sobre esfuerzo, agobio y por consecuencia lo compensamos con hiperactividad tratando de hacer todo a la vez, derivando problemas de concentración, modificaciones bioquímicas, por las descargas de adrenalina, cortisol y neroadrenalina, lo que ocasiona una excitación cardiaca, molestias musculares y problemas gastrointestinales, terminando en un agotamiento exhaustivo y en padecimientos, como:

  • Problemas gastrointestinales: Nuestro metabolismo se vuelve más lento y aumenta nuestra cantidad de ácidos gástricos por lo que es factible que generemos ulceras de estomago, colitis, síndrome del intestino irritable, diarreas constantes, estreñimiento, entre otras.
  • Problemas circulatorios y de corazón: A consecuencia que comenzamos a exigir nuestro cuerpo, nuestro corazón comienza a bombear más rápido por lo que algunos vasos sanguíneos se contraen dificultando el paso de sangre teniendo presión alta, obstruyendo los vasos arteriales o venosos generando problemas del corazón.
  • Problemas respiratorios: puede ocasionar una disnea respiratoria, apnea del sueño o que los bronquios se contraigan y asma.
  • Problemas musculares y de articulación: generado por estar en estado de alerta y tensión nuestros músculos comienzan a dolernos, sobre todo los de la espalda y cuello, provocando contracturas o problemas en las articulaciones.
  • Migrañas y dolores de cabeza: ya que se dilatan los vasos sanguíneos y se inflaman las meninges, provocando hasta intensas migrañas.
  • Altera al sistema inmunológico: a consecuencia que las defensas bajan cuando estamos en situación de estrés, nos volvemos más vulnerables a cualquier infección o bacteria. Problemas endocrinos: puede provocar desajustes hormonales afectando a la secreción sebácea produciendo acné o alopecia, también puede producir psoriasis, sequedad, inclusive altera los ciclos de la menstruación, además de incrementar problemas de diabetes tipo II por el incremento de glucosa en la sangre.

Como podemos observar el estrés crónico o agudo afecta drásticamente a nuestra salud, por ello es importante sí observamos que una situación nos está sobrepasando, levantar la mano y pedir apoyo, ya sea emocionalmente con un psicoterapeuta o sí es en el ámbito laboral tratar de delegar y platicarlo con nuestros superiores o equipo para que nos apoyen, es importante no perder de vista que no somos súper poderosos para cumplir con todo y en todo momento, no perder de vista que primero esta nuestra salud.


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“La salud es el verdadero tesoro y no el oro ni la plata.” Ghandi

La salud es lo más importante, sin ella no podemos gozar de la vida. Todos deberíamos cuidar activamente nuestra salud, desafortunadamente la mayoría de las personas parecen más interesadas en otras cosas como el trabajo, las fiestas, los bienes materiales, etc. Y como dice el dicho, uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido. Entonces, para recuperar o mantener la salud, les dejo estos 7 simples consejos. Pero no se confundan, aunque estos 7 consejos sean simples o parezcan aburridos son en realidad muy poderosos. Aquí vamos:

 

  1. Sueño. Lo sé, nada nuevo. Desde hace mucho tiempo nos han repetido una y otra vez la importancia del sueño para la salud. Y es por una buena razón. Aún no terminamos por descifrar todo lo que ocurre durante el sueño pero sabemos que es de vital importancia. No por nada la deprivación del sueño es usada como técnica de interrogatorio y tortura. Simplemente porque el ser humano no puede vivir sin el sueño. Y otra vez, nada nuevo pero parece ser que el número “mágico” sigue siendo 7-8 horas de sueño todas las noches. Seis horas parecen ser el mínimo saludable, mientras que por el otro lado si necesitas más de 9 horas de sueño para poder funcionar como un ser humano decente, tienes problemas. Puntos extras: trata de irte a dormir y despertarte a la misma hora todos los días. ¡Sí! todos los días, incluso los fines de semana. Recuerden, el ser humano se rige por un reloj biológico, no es bueno estarle cambiando el horario a cada rato. Y trata de dormir en completa oscuridad, idealmente el cuarto no es el lugar para una televisión.
  2. Estrés. Los efectos nocivos del estrés están bien estudiados. No podemos vivir sin nada de estrés, la vida sería demasiado aburrida y no tendríamos ninguna motivación, pero los niveles de estrés que maneja la persona promedio hoy en día están muy por arriba de lo que se podría considerar saludable. Cientos de enfermedades han sido relacionadas con el estrés, incluyendo las cardiovasculares y el cáncer, pero puede afectar todos los sistemas. Busca una forma de manejo de estrés que vaya con tu personalidad y que se ajuste a tu estilo de vida. Esto puede ser meditación, yoga, ejercicios de respiración, colorear mandalas, o lo que sea que te ayude a relajarte. Encuentra algo que te funcione y hazlo todos los días. Dos veces al día si es necesario.
  3. Dieta. Somos lo que comemos (y absorbemos). Si comes comida chatarra, te sentirás como chatarra. Si comes alimentos saludables, lo más probable es que estés saludable. Pero ¿qué es un alimento saludable? Con tanta información (o desinformación) disponible hoy en día es difícil saber qué es un alimento saludable. El alimento ideal es uno que tiene muchos nutrientes y es poco inflamatorio. Tristemente la mayoría de los alimentos que se consumen son todo lo contrario. Altamente inflamatorios y con pocos o ningún nutriente. Y aunque la dieta debe ser personalizada, creo que un buen punto de partida para la mayoría de las personas es una dieta tipo paleo.
  4. Ejercicio. Nuestros antepasados no tenían que hacer ejercicio. Su rutina diaria contenía suficiente actividad física para mantenerlos saludables. Hoy, gracias a un estilo de vida cada vez más sedentario, necesitamos “hacer ejercicio”. Mi respuesta a la pregunta ¿cuál es el mejor ejercicio? es: el que más te guste. No importa cual crea yo que es el  mejor ejercicio, si no te gusta no lo vas a hacer. Entonces, encuentra algo que te guste hacer y hazlo todos los días o casi todos los días. Aparte de eso, creo que todos deberíamos tener una práctica de movimiento (yoga, animal flow, danza, etc.) y hacer ejercicio de resistencia (p.ej. levantar pesas) por lo menos una vez a la semana para hacer y/o mantener nuestra masa muscular.
  5. Naturaleza. ¿Sabían que hoy existe algo llamado trastorno por déficit de naturaleza? Claro que no es un diagnóstico que su médico convencional les va a dar, pero es una realidad. El ser humano está diseñado para estar en la naturaleza. Así fue durante miles, incluso millones, de años. Es solo hasta relativamente poco en nuestra historia que nos hemos alejado tanto de la naturaleza. Esto tiene muchos problemas como la deficiencia de vitamina D, el desequilibrio de nuestra flora intestinal, la acumulación de toxinas en el cuerpo, la interrupción de los ritmos biológicos, etc. Mi recomendación: traten de estar en contacto con la naturaleza todos los días. Jueguen con sus mascotas, caminen descalzos en la tierra o en el pasto, tomen el sol por lo menos 15 minutos, abracen un árbol, hagan algo de jardinería.
  6. Relaciones. Las relaciones que tenemos, ya sean amistosas, de familia, amorosas, sexuales, de trabajo, etc. son muy importantes para nuestra salud. Históricamente el ser humano ha sido un ser de sociedad. Ahora, con el internet y sus redes sociales, y otras comodidades de la vida moderna, el ser humano ha sido capaz de vivir cada vez más aislado y “sobrevivir”. Claro, ahora no necesitas que tus amigos te ayuden a cazar un jabalí, puedes pedir comida desde tu teléfono, o comprar algo en la tiendita de la esquina. Pero que podamos sobrevivir de esta manera no es supervivir, es decir vivir al máximo. Para eso, necesitamos  la convivencia con otros seres humanos, el sentido de pertenencia y de propósito que esto nos da. ¿No será que este aislamiento social sea la causa de las tasas cada vez más altas de depresión y suicidio? Mejor formen parte de un grupo social, y traten de pasar menos tiempo en las redes sociales y mejor sean más sociables con las personas de carne y hueso.
  7. Juego. Por último, ¿quién dice que los adultos no podemos jugar? El juego es fundamental para nuestra salud. Otra vez, somos animales sociales, y todos los animales juegan. No se tomen la vida tan en serio. Traten de jugar por lo menos una hora a la semana con alguien más, y todos los días por lo menos hagan algo que les guste hacer, que los haga reir.

 


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Ver a alguien que está teniendo un ataque de ansiedad resulta casi tan angustiante como la que lo
está sufriendo y más si se trata de alguien muy cercano a ti, ya que la experiencia es de alguien
que siente que se va a morir, por lo que las personas que lo rodean pueden optar por dos
posturas, la primera es que se asusten igual que ellos o la segunda que crean que es un
dramatismo total, ya que no hay una causa aparente.
Pero ambas posturas en realidad no saben qué hacer, por lo que vamos a explicar: ¿Qué es un
ataque de ansiedad?, ¿Qué síntomas se presentan? Y daremos algunos consejos de qué es lo que
podemos hacer y que no debemos de hacer, de esta manera podremos ser de un gran apoyo en
una crisis de esta índole.
Un ataque de pánico es un periodo corto en el cual una persona comienza a sentir súbitamente
todos los síntomas elevados de ansiedad sin una razón aparente, emocionalmente comienzan a
sentir terror atroz acompañado con una muerte eminente y físicamente comienzan a sentir varios
cambios fisiológicos como aumento de la temperatura corporal, fuertes palpitaciones, taquicardia,
sudoración, temblores, miedo a perder el conocimiento o a morir, sensación de ahogo, opresión
en el pecho, dificultad para respirar o hiperventilación, sensación de entumecimiento u
hormigueo.
Es como si tuvieran a un león de frente lo cual les hace creer que van a morir, es importante
señalar que nadie muere por un ataque de ansiedad, generalmente dura periodos cortos de 5 a 10
minutos, aunque hay casos que puede durar un poco más. Los síntomas se podrían confundir con
los iniciales de un ataque al corazón o un ataque de asma por lo que es importante descartar estas
dos posibilidades.

Consejos de lo que se debe de hacer durante un ataque de ansiedad:
 Mantener la calma: si nuestro acompañante nos ve calmados y tranquilos, es muy
probable que se la transmitamos, de lo contrario solo alteraríamos un poco más.
 Contenerle: Darle palabras de paz, por ejemplo: esto es pasajero, va a durar unos
minutos, confío en ti, puedes superarlo, mantente en el presente y reiterarle que su vida
no corre peligro.
 Respirar: tratar de que regule la respiración, podemos respirar junto con ella de forma
tranquila para que se una a nuestro ritmo, teniendo cuidado de que no caiga en una
hiperventilación, sí ese es el caso ver si tenemos una bolsa de plástico o papel estraza para
que pueda inhalar y exhalar en ella, si no hay bolsa tratar de hacer que la persona use sus
manos juntas ahuecadas y que respire en el pequeño orificio entre los pulgares, mientras
se regula.
 Distraerlo: es decir tratar de que su atención cambie de foco y que se concentre en otra
cosa, como hacerlo que salte en tijeras o subir y bajar los brazos, actividades sencillas

para distraer su mente, así mismo también puedes pedirle que imagine algo hermoso
como un paisaje, el océano, un bosque algún escenario que lo tranquilice.
 Cambiar de lugar: si están en un lugar encerrado o con mucha gente, pídele que te
acompañe a un lugar más tranquilo y con más aire.
 Ofrecerle un paño húmedo: esto le va ayudar a regular su temperatura corporal y
distraerlo.

¿Qué no se debe de hacer durante un ataque de ansiedad?
 Evita tocarlo: pero si es necesario hacerlo, pídele permiso para hacerlo.
 Evita decirle frases como: todo está bien, tranquilízate, cálmate; acuérdate que la
sensación es como si tuvieras a un león de frente, por lo que tienes que tratarlo como tal.
 Evita hacerle preguntas de la causa del ataque, posteriormente le podrás preguntar pero
no en el momento, ya que podría empeorar.
 No juzgarlo: en ese momento la persona se encuentra muy sensible, por lo que frases
como no exageres, no hay nada o todo está en tu mente, es una forma de invalidar a la
persona y sus miedos

Es importante que posterior al ataque de pánico tengan una conversación y preguntarle si le ha
pasado con anterioridad y con qué frecuencia para poder realizar un plan de acción, sí es que se
llegase a repetir un ataque, ya que cada persona es diferente y reacciona distinto, así mismo
sugerirle ir con un especialista o con psicoterapeuta para que le pueda apoyar en su proceso.


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“Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”
Santiago Ramón y Cajal

Cambios de hábitos

Hoy día existen varias teorías del tiempo en que se forman los hábitos, la más conocida es la teoría de Maxwell
Maltz, quien hizo una profunda investigación basándose en sus pacientes que sufrían una amputación y se
tardaban aproximadamente 21 días en adaptarse a su nueva autoimagen y en tener otra plano mental, en su libro
“Psicocibernetica” hace referencia que es posible insertar este cambio siempre y cuando no se involucrara un
juicio crítico hacia ellos mismos, simplemente que hicieran los ejercicios convenidos sin pensarlos, sin analizarlos
o querer intelectualizarlos, pasado este lapso de tiempo su cerebro se acostumbraría automáticamente.

El cerebro crea hábitos constantemente, ya que es una forma de ahorrar le energía y esfuerzo, esto es porque no
necesita pensar y lo realiza en automático, lo malo es que no hace una distinción entre los que nos beneficia y los
que no, por ejemplo podemos fumar un cigarro después de comer o salir a caminar, esto depende de lo que
nosotros hayamos sembrado. La buena noticia es que se pueden modificar o crear otros nuevos cuando tienes un
motivador importante, disciplina y paciencia, pero se requiere de una repetición constante en lo que se instaura
como una rutina automática.

Como mencionamos antes si bien necesitas 21 días para adaptar una nueva imagen en tu cerebro se habla
también de que se necesitan 66 días para su formación y consolidación, para ello es necesario implementar una
señal que sería el detonador, una rutina y una recompensación lo suficiente mente poderosa para repetir el
proceso, esto dependerá de la acción que se quiere implementar, es decir, no es lo mismo hacerse el habito de
tomar agua con limón todos los días a salir a correr a las 5 am.

Así mismo la investigación del University College de Londres, concordó que la media eran 66 días para la
formación de un hábito, para ello realizaron una investigación con 96 voluntarios, los cuales fueron
monitoreados con una conducta nueva, el mínimo de tiempo fue 18 días y el máximo 254 días.

Entre más se repita nuestro cerebro hará las conexiones correspondientes para automatizarlo y hacerlos de
manera inconsciente, el motivador tiene que estar ligado a una recompensa emocional lo suficientemente
significativa para realizarlo mínimo 66 veces, así que no lo pienses solo hazlo!

El comenzar con pequeños hábitos te ayudara a entrar en esa practica y a conocer cuales son esas recompensas
y ese tiempo que realmente a ti te funciona, recuerda que eres único y que si bien las investigaciones y las
estadísticas dan un promedio cada uno tenemos nuestra forma única de mejorar nuestra salud.

Si consideras que tienes hábitos muy arraigados y sabes que por tu salud necesitas cambiarlos y sientes que solo
no puedes te recomendamos buscar ayuda de un psicoterapeuta, los especialistas serán ese apoyo que necesitas
para alcanzar una salud plena.

Te recomendamos estas lecturas sobre el cambio de hábitos:

• Charles Duhigg “El Poder de los hábitos”
• Jean Dean “Haciendo hábitos, rompiendo hábitos”
• Maxwell Maltz “Psicocibernetica”

 
Referencia
Maxwell Maltz, (1960) “Psico- Cibernetica” Herrero Hermanos Sucesores, México
Charles Duhigg (2012), “El poder de los hábitos”, Urano, México
http://www.hablemosdeneurociencia.com/los-habitos-huella-cerebro/
https://habitualmente.com/los-habitos-segun-la-ciencia/
https://es.oldmedic.com/13-books-that-shine-light-on-habit-change-1978

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En AWARE siempre decimos esto:  “Cinco más cinco es diez, pero ocho más dos también es diez.”

Lo que queremos decir con esta frase es que podemos llegar al mismo resultado -en este caso enfermedad- por distintos caminos. La medicina convencional trata a todos los pacientes por igual. Por ejemplo, los pacientes diabéticos son todos tratados con algún tipo de hipoglucemiante o insulina sin importar cómo es que llegaron a ser diabéticos.

En la medicina china, el mismo diagnóstico convencional, como la diabetes, puede tener varios diagnósticos. Por ejemplo, estancamiento de chi por depresión del hígado, estancamiento de calor en el estómago e hígado, estasis de flema y calor, exceso de calor en estómago e intestino, humedad de corazón e intestino, deficiencia de líquidos por síndrome de calor excesivo, doble deficiencia de chi y yin, entre otros.

Esto abre todo un abanico de posibilidades terapéuticas para la misma enfermedad. Mientras que en la medicina convencional estos pacientes reciben el mismo diagnóstico  -diabetes tipo 2 y el mismo tratamiento- en la medicina china cada uno de estos síndromes sería tratado de forma diferente.

De manera similar, en la Medicina Sistémica vemos que cada paciente puede llegar a la “misma” enfermedad por caminos muy diferentes, antecedentes, mediadores y disparadores que son únicos para cada persona.

Por ejemplo, mientras que para una persona el consumo excesivo de azúcares y carbohidratos refinados podría ser el problema principal, para otra podría ser un componente emocional, y en otra más el abuso de antibióticos con la subsecuente alteración de la microbiota (o flora) intestinal que, sabemos, es fundamental para la  regulación del metabolismo, y todavía en otra persona más podría ser una intoxicación crónica de bajo grado por metales pesados.

Y de esta manera, uno de estos pacientes necesitaría de una dieta controlada en carbohidratos, incluso cetogénica, otro de psicoterapia, otro de un protocolo de reparación intestinal y el último de un tratamiento de quelación de metales pesados.

Este tipo de circunstancias son ignoradas hoy en día por la medicina convencional y son, irónicamente, clave para el éxito del tratamiento.

Desde 1956, Roger Williams, PhD, utilizó el término individualidad bioquímica para describir variaciones entre personas relacionadas a sus respuestas al medio ambiente y sus diferentes necesidades nutricionales. Señaló cómo gemelos idénticos pueden tener requerimientos distintos para su funcionamiento óptimo. Aunque tienen los mismos genes, la expresión de estos genes es diferente según su desarrollo y estatus nutricional.

En 1950, el mismo médico Wiliams acuñó el  término ‘Enfermedades Genetotróficas’ para describir un grupo de enfermedades en el que la individualidad genética crea una demanda específica de nutrientes superior al promedio para facilitar la función del sistema y prevenir la enfermedad.

Es decir, aunque la ingesta recomendada de magnesio es de 400 mg para un adulto hombre, puede haber personas que necesiten más de 400 mg al  día funcionar correctamente.


Nutrigenómica y SNPs.

La nutrigenómica es el estudio de la interacción entre los nutrientes y nuestros genes. Sabemos que 100 calorías de brócoli y 100 calorías de papas fritas no tienen el mismo efecto en el cuerpo aunque en ambos casos se trata de 100 calorías y no hace falta ser médico o nutriólogo para darse cuenta: sólo se necesita de un poco de sentido común. Sin embargo, al parecer, el sentido común no es tan común porque la mayoría de los médicos y nutriólogos hoy en día están atorados en este paradigma calórico.

En la Medicina Sistémica vemos los alimentos primero, como información, luego como energía, entre otras cosas. La información que 100 calorías de brócoli le manda a mi cuerpo es muy distinta a la información de 100 calorías de papas fritas. Mientras que la primera le “dice” a mi cuerpo que “prenda”  genes anti-inflamatorios, anti-tumorales, anti-oxidantes, etcétera, la segunda le manda el mensaje opuesto al cuerpo: activación de genes cancerígenos, inflamatorios, pro-oxidantes.

Mucho del foco de atención de la nutrigenómica se ha centrado en los polimorfismos de un nucleótido (SNP), o variantes genéticas. Un ejemplo de esto es el polimorfismo C677T del  gen MTHFR. Este SNP hace que esta enzima sea lenta, lo que da por resultado una capacidad reducida para usar los folatos y así convertir la homocisteína a metionina y luego a SAMe para el mantenimiento de la metilación de las citosinas del  ADN y, luego, el control de la expresión genética. Pero la misma mutación podría aumentar el folato usado para hacer timidina, otra base del ADN que previene mutaciones. Esto explica porque en ambientes de escasos folatos los portadores homocigotos de la mutación C677T pueden estar más propensos a ciertos defectos y al mismo tiempo protegidos contra ciertos tipo de cáncer.

Este es sólo un ejemplo de cómo un nutriente, el folato, puede alterar la expresión de diversos genes para prevenir o tratar ciertas enfermedades. Todos los nutrientes pueden tener efectos similares en el cuerpo.

Entonces los alimentos no son sólo energía o calorías, son información y medicina para el cuerpo.

La nutrigenómica y los SNPs son algunas de las bases de esta individualidad bioquímica aunque existen muchos otros factores a considerar para hacer una medicina personalizada, tales como la cosmovisión de la persona, sus lagunas en el desarrollo, sus traumas emocionales no resueltos,  la integridad de su sistema nervioso, su estatus nutricional, el funcionamiento de su sistema digestivo y su estilo de vida, entre otros.


Estos son factores que los profesionales de la salud debemos tomar en cuenta al hacer un diagnóstico y establecer un plan terapéutico, pero que desafortunadamente muchos no hacen. ¿Por qué? Ese es tema para otro día. Mientras tanto sepan que en AWARE sí nos preocupamos por hacer una medicina personalizada.

Los esperamos con los brazos abiertos.


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