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La colitis es un trastorno gastrointestinal que consiste en una inflamación del colon y por extensión de todo el intestino grueso.

El concepto de colitis, en términos generales, abarca una gran variedad de procesos, que van desde los crónicos hasta los agudos y transitorios, desde los que tienen una causa específica hasta los que presentan una multicausalidad.

Los síntomas más comunes son el abdomen distendido debido a la retención de gases, dolor en zona abdominal, náuseas, cólicos, ruidos en el abdomen, estreñimiento o diarrea y vómitos. Además de estos síntomas, y dependiendo de la intensidad de la colitis y su duración, pueden aparecer otros síntomas más graves como sangramiento rectal, diarrea intensa y deshidratación.

El Colon constituye la última parte del aparato digestivo, y tiene la función de absorber agua y almacenar los desechos de los alimentos que luego serán eliminados, pero también contiene una gran cantidad de bacterias benéficas que forman parte de nuestra microbiota intestinal (flora intestinal), encargada de terminar de degradar los restos de los alimentos, mantener una buena salud de nuestro sistema inmune y producir sustancias necesarias para el adecuado funcionamiento de nuestro metabolismo.

Desde la visión de la medicina sistémica es importante reconocer al colon como una parte del todo que somos, no como un órgano más, si no como un elemento importante que forma parte de todo un sistema complejo como individuos. Por lo tanto, si se ve afectada una parte de nuestro cuerpo aparentemente ajena al colon podría repercutir sobre este y viceversa. A pesar de nuestras semejanzas como seres humanos, tenemos nuestras diferencias como ser individual, por lo tanto, todas las colitis no son iguales, ni pueden ser tratadas de la misma manera.

En medicina sistémica para encontrar el origen de la Colitis es importante, saber a partir de que momento comenzaron a aparecer los síntomas de colitis, y que eventos antecedieron a este padecimiento, incluso desde la niñez o el nacimiento que propiciaron el terreno para que la Colitis tuviera lugar.

Existen muchos factores que podrían predisponer a la aparición de la colitis, por ejemplo una alimentación inadecuada podría generar inflamación de la mucosa intestinal, más aun si son alimentos que no son bien tolerados por nuestro organismo, para ello necesitamos realizarnos un examen de laboratorio (Alimtest o Veritest) que nos ayude a identificar a que alimentos somos sensibles o ser muy conscientes de nuestra alimentación y estar atentos a las señales de rechazo de nuestro cuerpo;  la deficiencia de Enzimas digestivas también podría estar involucrada, estas ayudan a la eficacia de una de las primeras partes de nuestra digestión, que de no realizarse adecuadamente podría favorecer que el alimento no llegue lo suficientemente degradado a los intestinos y el proceso de putrefacción del alimento sea más prolongado de lo normal, no se absorban los nutrientes adecuadamente y se genere la inflamación, para ello se necesita el apoyo de un facultativo que nos oriente sobre cual enzima digestiva debemos tomar;  el uso prolongado de antibióticos produce un desequilibrio en nuestra microbiota por lo que nuestra población de bacterias benéficas se ve afectada y se pierde el balance que debe existir entre bacterias benéficas y patógenas, así como la aparición de otros gérmenes oportunistas como virus, parásitos u hongos, favoreciendo que se perpetúe aún más la inflamación, para ello también necesitaríamos el apoyo de un facultativo, quien nos podría orientar sobre cual tipo de probióticos tomar y que suplementos de vitaminas y minerales ayudarían al restablecimiento de la mucosa intestinal; otro factor podría ser un proceso de estrés mantenido o la vivencia de determinadas emociones, lo que afecta la motilidad intestinal (el movimiento de los intestinos) y genera espasmos del mismo, causando dolor e inflamación, por ello es muy importante aprender a tolerar el estrés, y realizar ejercicios físicos y de relajación. También una cirugía de abdomen podría generar una restricción del movimiento natural abdominal y repercute en el adecuado funcionamiento de los órganos internos, para ello es conveniente ayudar a liberar el tejido conectivo (el tejido de conexión) que está involucrado con la posible fibrosis de la cirugía, para esto ayudarían determinadas técnicas de osteopatía, fármaco acupuntura, entre otros.

En fin, podríamos mencionar innumerables causas de Colitis, la realidad es que la mayoría de las veces se presentan varias causas a la vez, en un mismo paciente, la clave está en preguntarse por qué se está produciendo la Colitis, que está generando que regrese una y otra vez, y no solo tratar los síntomas, se debe trabajar el problema de raíz si queremos una cura real, por ello lo más importante es que cada persona sea atendida con una consulta personalizada, con el objetivo de poder cubrir sus necesidades específicas y entender su propio proceso, eliminando la o las causas que desencadenaron su Colitis.


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Para nutrirnos adecuadamente necesitamos comer sano y llevar un estilo de vida saludable, esto no sólo es importante para nuestro aspecto, sino también para sentirnos bien y poder disfrutar de la vida. Es importante tomar las decisiones adecuadas con respecto a nuestro estilo de vida, seguir hábitos alimentarios saludables y hacer ejercicio habitualmente, para poder aprovechar al máximo lo que la vida nos puede ofrecer. Una nutrición adecuada también puede ayudarnos a reducir el riesgo de ciertas afecciones como la obesidad, las enfermedades cardíacas, la hipertensión, la diabetes, algunos tipos de cáncer entre otras enfermedades, por eso hoy te traemos 10 tips que podrían ayudarte a nutrirte mejor.

1. Masticar bien los alimentos. Esta es una necesidad de nuestro sistema digestivo, desde nuestro primer contacto del alimento con la boca, se comienza a digerir el alimento con la ayuda de enzimas digestivas que presentamos en la saliva, pero también la adecuada trituración del alimento para deglutirlo en forma papilla y no en trozos, ayuda a que el proceso digestivo sea más eficiente y por consiguiente mejor absorción de los alimentos.

2. Evitar tomar mucha agua u otros líquidos durante la comida. Los alimentos necesitan de la concentración necesaria para poder ser procesados y absorbidos, si tomamos mucha agua durante la comida, estaremos provocando que los nutrimentos se diluyan en el agua y que disminuya la concentración necesaria de ácido clorhídrico presente en el estómago para que ocurra una digestión exitosa.

3. Estar presentes; en el momento de cada comida, percibiendo las texturas y los sabores, centrar toda nuestra atención en ese momento. Estar consciente de cada cosa que hacemos es importante para mantener el equilibro mente cuerpo y poder estar atentos a las señales de nuestro cuerpo, esto es sumamente importante porque nos integra como organismo y funcionamos como el sistema biológico que somos y no como máquinas.

4. Compartir la comida con una compañía agradable, en un lugar tranquilo y que la comida sea agradable a la vista. El comer en un ambiente tranquilo y en armonía, nos ayuda a que todo el proceso de digestión lleve sus tiempos adecuadamente, de una manera pausada los órganos funcionan mejor y liberamos hormonas y neurotransmisores necesarios para que el procesamiento de los alimentos, la absorción y asimilación de los nutrimentos sea efectivo y además evita que relacionemos ciertos alimentos con momentos conflictivos, que luego podrían desencadenar intolerancias o alergias.

5. Comer con apetito. La sensación de tener hambre es la señal de nuestro cuerpo de la necesidad de alimentarnos, tener apetito significa que nuestro sistema digestivo, sistema nervioso central e inmunológico están preparados para recibir el alimento, si comemos sin apetito, generamos una sobrecarga de nuestros órganos digestivos, predisponiendo a acumular grasas y toxinas innecesarias y a enlentecer el movimiento natural del proceso digestivo.

6. Comer comidas con variedad de colores. La variedad de la comida nos permite incorporar mayor cantidad de nutrimentos necesarios para nuestro cuerpo, además de ser más agradable a la vista, desde el punto de vista de la medicina china, se plantea que cada color y sabor diferente en los alimentos, estimula funciones específicas en determinados órganos.

7. Comer solo hasta el momento en que nos sintamos satisfechos, evitar comidas copiosas. El exceso de comida interrumpe el flujo natural de la digestión, generando más trabajo para el sistema digestivo, demorando el proceso de fermentación del alimento, desencadenando inflamación no solo a nivel gástrico e intestinal, sino en todo el organismo, por el exceso de radicales libres que se liberan (sustancias que generan inflamación y envejecimiento celular)

8. Tener suficiente ácido clorhídrico en estómago. En ocasiones no somos conscientes de la importancia de mantener un adecuado nivel de acidez en el estómago (el ácido clorhídrico), esto nos permite no solo digerir mejor los alimentos, también estimula la producción del factor intrínseco, sustancia necesaria para que se absorba adecuadamente el hierro, vitamina B12 y ácido fólico, además los niveles de ácido adecuados en estómago impiden el paso de Bacterias, Virus, Parásitos, u Hongos a los intestinos.

9. Tener suficientes enzimas digestivas. Las enzimas digestivas nos ayudan a degradar de manera eficiente los alimentos para que luego puedan ser absorbidos los nutrimentos. Muchas veces a medida que avanzamos en edad vamos perdiendo la capacidad de secretar estas enzimas, siendo la causa de inflamaciones digestivas o que no haya una nutrición eficiente.

10. Tener una adecuada microbiota intestinal. La microbiota intestinal, son los gérmenes que normalmente viven en nuestros intestinos como parte de la flora intestinal, entre ellos se encuentran bacterias, parásitos y hongos, estos normalmente conviven en nosotros de manera balanceada, aportándonos muchos beneficios, desde cuidar la pared intestinal, hasta regular nuestro sistema inmunológico, pero si se pierde ese balance y ocurre un sobrecrecimiento de los mismos, desencadenan un proceso inflamatorio a nivel de las vías digestivas, impidiendo la suficiente absorción de nutrimentos, por ello es necesario en momentos determinados tomar los probióticos adecuados, ayudando a reestablecer un balance adecuado de la microbiota.

Estos solo son 10 consejos que podrían ayudarte a tener una mejor nutrición, quedan cosas por decir como la importancia de estar atentos a los avisos de nuestro cuerpo cuando algún alimento no es bien tolerado, comer los alimentos de temporada, preferiblemente orgánicos, evitar los alimentos que contengan azúcar refinada, harinas refinadas y lácteos, evitar los alimentos que contengan conservadores, colorantes, espesantes y otros productos químicos artificiales, pero el tiempo no nos da para más, en otros espacios abordaremos más sobre este y otros temas importantes para mantener nuestra salud.


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