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Todos tenemos deseos, desde pequeños soñamos con el genio de la lámpara maravillosa o simplemente comenzamos a soñar con que nuestros deseos se hacen realidad, el problema no es desear, es decir el pedir no empobrece, al contrario cuando tenemos bien claro que queremos vamos hacia nuestro objetivo, ponemos todo nuestro empeño para que se realice, entonces en qué momento es que empezamos a sufrir? No se supone que debemos de ser perseverantes hasta alcanzar nuestro objetivo?

Walter Riso, psicólogo argentino, nos menciona que luchar por lo que uno quiere es sano pero apegarnos a ello es cuando comenzamos a sufrir, para ello es importante definir que es el apego? El apego es un vínculo obsesivo con un objeto, idea o persona  que se fundamenta en creencias falsas, principalmente en cuatro: que es permanente, que te va a hacer feliz, que te va a dar seguridad total y que dará sentido a tu vida, desglosamos cada una.

Que todo es permanente: sabemos que cada segundo el mundo está cambiando y que lo único que no cambia es el mismo cambio, por lo que las personas, relaciones e incluso la naturaleza misma va cambiando, nada es para siempre, es por ello que tenemos que disfrutar los momentos mientras duren con las personas que compartamos la experiencia, justo esta premisa es lo que hace valioso cada segundo.

Que sólo eso te haría feliz: más que creencia suena a capricho, como saber que esa situación en particular te haría feliz cuando seguramente sí está desapareciendo en tu vida es para que dejes el campo libre y puedas tener nuevas experiencias, por el contrario entre más nos aferramos a una cosa más sufrimos, en la vida la única persona que puede hacerte feliz eres tú, no podemos adjudicar a algo o a alguien.

Que te va a dar seguridad total: es natural que cuando somos pequeños nos apegamos a nuestros padres, pero a medida que crecemos vamos evolucionando y preparándonos a ser independientes aprendiendo herramientas para la vida y ser seguros de nosotros mismos, cuando somos adultos nosotros nos volvemos los únicos responsables de nuestra seguridad en ese momento comenzamos a confiar en nosotros mismos lo que nos ayuda a sentirnos empoderados para realizar nuestras metas.

Que te dará sentido a tu vida: nosotros somos los que decidimos cual es el sentido de nuestras vidas, sabiendo lo anterior tenemos que considerar lo delicado que es delegarla a una persona en particular o cosa, ya que de eso va a depender en la manera de construir nuestro mundo y nuestra realidad.

Podemos observar que son nuestras creencias las que nos auto limitan, es nuestro software que nos implantamos lo que nos hace sufrir, claro que también con las ayuda de canciones, películas y una versión de la sociedad que nos hace creernos que la vida tiene que ser con finales felices, pocas veces nos preparan para las pérdidas, para los cambios, para saber lidiar con nuestras emociones y para responsabilizarnos de nosotros mismos.

Podemos desear y fijar nuestras metas, ser perseverantes pero teniendo cuidado en no caer en la obsesión o en la frustración sino suceden las cosas como me gustaría que sucedieran, al contrario entre más abiertos y atentos estemos ante las circunstancias de la vida más aprendizajes vamos a tener para lograr nuestros deseos.

Los apegos pueden nublar nuestra visión podemos caer en la trampa de la adicción corrompiendo nuestra dignidad, nuestros valores, nuestra libertad de elección, rompemos con nuestra tranquilidad y paz mental, quitándonos la capacidad de disfrute en nuestras vidas.

La vida no se puede controlar, ese es el encanto de la vida misma, vivir en la incertidumbre, en el constante cambio y en la vulnerabilidad, donde el único control que tenemos es de nosotros mismos y  de la forma que podemos accionar ante las circunstancias, es decir de nuestro software.


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La hipertensión ha sido un padecimiento asintomático por lo cual lo llaman el mal silencioso, por ello es de vital importancia que la gente tome conciencia por conocer su presión arterial, ya que nos puede ayudar a prevenir un padecimiento cardiovascular o evitar una enfermedad cerebro vascular.

La hipertensión es la elevación de la presión arterial, es la fuerza con la que la sangre que sale del corazón llega a nuestros órganos, podemos hablar de hipertensión cuando la cifra de presión arterial esta por arriba de 140/90mmHg.
El origen puede ser multifactorial, dentro de los factores de riesgo clásicos para la hipertensión esta la obesidad, fumar, el consumo elevado de sodio, el consumo de alcohol, el estrés crónico. (1)

Cuando estamos ansiosos manejamos un estrés con respecto al futuro es decir, es una respuesta generada por una de las emociones básicas que es el miedo con relación a un escenario del futuro, en el cual se anticipa un evento probable o relativamente incierto que tomamos como una amenaza a nuestra existencia o peligro eminente.
Ante una situación de temor nuestro organismo se prepara para protegernos, y comienza a manifestarse estrés y alteraciones bioquímicas como fisiológicas, lo cual puede afectar a nuestra salud alterando nuestra presión, sí nuestra ansiedad se prolonga por mucho tiempo volviéndose crónica o generalizada.
La ansiedad se ha manejado como una alteración mental o un simple desequilibrio en los neurotransmisores, esas sustancias con las que se comunican las neuronas de nuestro cerebro, pero en la medicina sistémica, la vemos como una manifestación de una alteración sistémica, por lo que en lugar de dar medicamentos ansiolíticos, analizamos la historia de vida de la persona, con el objetivo de encontrar la raíz del problema. Al no verla como una enfermedad, podemos encontrar la raíz y tomar acciones para resolver el problema de fondo, es importante aclarar que la ansiedad y la hipertensión se resuelven. (1)
Dicho lo anterior es importante monitorearnos de vez en cuando la presión durante tres días consecutivos en las mismas condiciones, hay situaciones que pueden elevar la presión arterial de forma transitoria, en respuesta a un estimulo, como el dolor.(1)

También tenemos que considerar para llegar a la raíz del problema tomar conciencia de cuáles son las circunstancias que estamos viviendo en el momento que se nos sube la presión o nos sintamos ansiosos, así mismo es importante observar las emociones que nos rigen en ese momento, es decir estar presentes en el aquí y ahora para poder fluir con la vida, observar nuestros pensamientos y así responsabilizarnos de ellos, de esta manera los podremos cambiar por más positivos o dejarlos pasar sin que nos afecten.
Así mismo podemos hacer modificaciones del estilo de vida haciendo actividades que nos ayude con el manejo adecuado de nuestra ansiedad como: meditar, ejercicios de yoga, asistir a terapia, realizar actividades recreativas al aire libre que nos despejen de nuestra rutina y preocupaciones y nos ayuden a mejorar nuestra calidad de vida.

(1) En contribución con la Dr. Araceli Morales de Aware Centro de Medicina Sistémica

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En Aware practicamos la medicina sistémica, la gran diferencia con la medicina convencional que todos conocemos, es el abordaje del proceso salud-enfermedad, en lugar de limitarnos al paradigma bioquímico como determinante del funcionamiento biológico, el enfoque que seguimos es ver al ser humano como un sistema es decir, un conjunto de elementos intercomunicados entre sí con un mismo objetivo, que en este caso es la vida.

De acuerdo a este modelo sistémico tenemos que los elementos que integran al ser humano son:

  • Unidad estructural: Formada por los componentes estructurales como huesos, músculos, fascias, células, membranas.
  • Unidad bioquímica: Formada por los procesos metabólicos, ejes hormonales, la interacción con los microorganismos para los que funcionamos como hospedero.
  • Unidad biofísica: Formada por las redes de comunicación eléctrica de nuestro sistema.
  • Unidad psicoemocional: Formada por nuestras emociones y pensamientos.
  • Unidad trascendental: Relacionada con nuestro objetivo de vida.

Al tener un enfoque sistémico podemos asociar síntomas que parecen no tener ninguna relación, y en lugar de limitarnos a “quitar” esos síntomas, vamos a buscar cual es el tronco común, y resolverlo desde la raíz.

En la medicina convencional actual contamos con múltiples especialidades y subespecialidades, esto se debe a la gran cantidad de conocimiento que se ha acumulado sobre el funcionamiento de los órganos, pero al limitarnos solamente a un órgano en específico nos es imposible buscar el tronco común de síntomas que están relacionados desde lo más profundo de los procesos bioquímicos pero que se manifiestan en diferentes órganos.

Un ejemplo de esto, es la deficiencia de magnesio, éste es un mineral esencial que está involucrado en más de 300 reacciones metabólicas esenciales, y así tenemos que una persona con deficiencia de magnesio puede tener diabetes mellitus,  hipertensión arterial migraña y asma; con el enfoque convencional, lo que se hace es que el endocrinólogo se encarga de la diabetes, el cardiólogo de la hipertensión, el neurólogo de la migraña y el neumólogo del asma, siguiendo las guías de manejo realizadas por las asociaciones correspondientes, haciendo uso del múltiple y variado arsenal de medicamentos, y aún así una gran cantidad de pacientes se clasifican como descontrolados.

Al clasificar los síntomas y signos que los pacientes presentan, y asignarles una etiqueta, es útil para simplificar el proceso de la atención médica, ya que así nos limitamos a seguir guías establecidas para cada una de las “enfermedades” haciendo intervenciones dirigidas con un enfoque determinista. Es por esto que actualmente las enfermedades crónicas, siguen siendo crónicas, porqué no nos preguntamos qué más hay de fondo, o como estos signos y síntomas están interrelacionados.

Al tener un pensamiento sistémico nos preguntamos que hay en común en todas esas enfermedades y qué unidades están afectadas, lo que nos permite realizar intervenciones simultáneamente, dirigidas a las diferentes unidades del sistema, siempre buscando encontrar la raíz y resolver el problema.

Para realizar estas intervenciones echamos mano de las múltiples alternativas que tenemos en la medicina y que han demostrado tener un efecto benéfico, con el menor riesgo de efectos adversos. La osteopatía y cadenas musculares interviene en la unidad estructural, para la bioquímica hacemos uso de la nutrición como una herramienta pivote, también de nutracéuticos y en algunos casos de fármacos tanto alópatas, como homeópatas, para la unidad biofísica se usa acupuntura, electromagnetismo, para la psicoemocional se trabaja en conjunto con la psicoterapeuta, y es así como al hacer un abordaje sistémico, se pueden realizar intervenciones desde la raíz logrando en muchos casos revertir enfermedades etiquetadas como incurables.


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Nuestro cuerpo y nuestra psique continuamente buscan la adaptación al medio que nos rodea, ya sea que éste sea adverso o de absoluta calma, produciendo diferentes respuestas de acuerdo a los estímulos que este percibiendo, cuando comienza a tener problemas de adaptación y a generar resistencias al cambio, porque lo consideramos peligroso, injusto o que sentimos que no tenemos las suficientes herramientas para afrontar el cambio comenzamos a preocuparnos y a sentirnos estresados, inclusive en 1950 British Medical Journal, lo denomino como el Síndrome de Adaptación General hoy día “estrés”.
Dicho lo anterior podemos decir que el estrés es una respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva que se prolonga por las demandas ambientales exigiendo un rendimiento superior para afrontar una situación, lo cual desencadena síntomas desagradables o incluso puede afectar a tu salud.
Es normal sentir un poco de estrés ante situaciones nuevas y ante a cambios, ya que desconocemos la situación por lo que nos pone en alerta mientras pasamos por el proceso de adaptación, pero que pasa cuando este cambio realmente está exigiendo más de lo que podemos digerir o resistir? que pasa con nuestro organismo y con nuestro cuerpo?

El estrés nos afecta físicamente y psicológicamente reflejándose en nuestras conductas y por ende nuestras áreas familiares sociales y laborales. Comienza por un sobre esfuerzo, agobio y por consecuencia lo compensamos con hiperactividad tratando de hacer todo a la vez, derivando problemas de concentración, modificaciones bioquímicas, por las descargas de adrenalina, cortisol y neroadrenalina, lo que ocasiona una excitación cardiaca, molestias musculares y problemas gastrointestinales, terminando en un agotamiento exhaustivo y en padecimientos, como:

  • Problemas gastrointestinales: Nuestro metabolismo se vuelve más lento y aumenta nuestra cantidad de ácidos gástricos por lo que es factible que generemos ulceras de estomago, colitis, síndrome del intestino irritable, diarreas constantes, estreñimiento, entre otras.
  • Problemas circulatorios y de corazón: A consecuencia que comenzamos a exigir nuestro cuerpo, nuestro corazón comienza a bombear más rápido por lo que algunos vasos sanguíneos se contraen dificultando el paso de sangre teniendo presión alta, obstruyendo los vasos arteriales o venosos generando problemas del corazón.
  • Problemas respiratorios: puede ocasionar una disnea respiratoria, apnea del sueño o que los bronquios se contraigan y asma.
  • Problemas musculares y de articulación: generado por estar en estado de alerta y tensión nuestros músculos comienzan a dolernos, sobre todo los de la espalda y cuello, provocando contracturas o problemas en las articulaciones.
  • Migrañas y dolores de cabeza: ya que se dilatan los vasos sanguíneos y se inflaman las meninges, provocando hasta intensas migrañas.
  • Altera al sistema inmunológico: a consecuencia que las defensas bajan cuando estamos en situación de estrés, nos volvemos más vulnerables a cualquier infección o bacteria. Problemas endocrinos: puede provocar desajustes hormonales afectando a la secreción sebácea produciendo acné o alopecia, también puede producir psoriasis, sequedad, inclusive altera los ciclos de la menstruación, además de incrementar problemas de diabetes tipo II por el incremento de glucosa en la sangre.

Como podemos observar el estrés crónico o agudo afecta drásticamente a nuestra salud, por ello es importante sí observamos que una situación nos está sobrepasando, levantar la mano y pedir apoyo, ya sea emocionalmente con un psicoterapeuta o sí es en el ámbito laboral tratar de delegar y platicarlo con nuestros superiores o equipo para que nos apoyen, es importante no perder de vista que no somos súper poderosos para cumplir con todo y en todo momento, no perder de vista que primero esta nuestra salud.


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“La salud es el verdadero tesoro y no el oro ni la plata.” Ghandi

La salud es lo más importante, sin ella no podemos gozar de la vida. Todos deberíamos cuidar activamente nuestra salud, desafortunadamente la mayoría de las personas parecen más interesadas en otras cosas como el trabajo, las fiestas, los bienes materiales, etc. Y como dice el dicho, uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido. Entonces, para recuperar o mantener la salud, les dejo estos 7 simples consejos. Pero no se confundan, aunque estos 7 consejos sean simples o parezcan aburridos son en realidad muy poderosos. Aquí vamos:

 

  1. Sueño. Lo sé, nada nuevo. Desde hace mucho tiempo nos han repetido una y otra vez la importancia del sueño para la salud. Y es por una buena razón. Aún no terminamos por descifrar todo lo que ocurre durante el sueño pero sabemos que es de vital importancia. No por nada la deprivación del sueño es usada como técnica de interrogatorio y tortura. Simplemente porque el ser humano no puede vivir sin el sueño. Y otra vez, nada nuevo pero parece ser que el número “mágico” sigue siendo 7-8 horas de sueño todas las noches. Seis horas parecen ser el mínimo saludable, mientras que por el otro lado si necesitas más de 9 horas de sueño para poder funcionar como un ser humano decente, tienes problemas. Puntos extras: trata de irte a dormir y despertarte a la misma hora todos los días. ¡Sí! todos los días, incluso los fines de semana. Recuerden, el ser humano se rige por un reloj biológico, no es bueno estarle cambiando el horario a cada rato. Y trata de dormir en completa oscuridad, idealmente el cuarto no es el lugar para una televisión.
  2. Estrés. Los efectos nocivos del estrés están bien estudiados. No podemos vivir sin nada de estrés, la vida sería demasiado aburrida y no tendríamos ninguna motivación, pero los niveles de estrés que maneja la persona promedio hoy en día están muy por arriba de lo que se podría considerar saludable. Cientos de enfermedades han sido relacionadas con el estrés, incluyendo las cardiovasculares y el cáncer, pero puede afectar todos los sistemas. Busca una forma de manejo de estrés que vaya con tu personalidad y que se ajuste a tu estilo de vida. Esto puede ser meditación, yoga, ejercicios de respiración, colorear mandalas, o lo que sea que te ayude a relajarte. Encuentra algo que te funcione y hazlo todos los días. Dos veces al día si es necesario.
  3. Dieta. Somos lo que comemos (y absorbemos). Si comes comida chatarra, te sentirás como chatarra. Si comes alimentos saludables, lo más probable es que estés saludable. Pero ¿qué es un alimento saludable? Con tanta información (o desinformación) disponible hoy en día es difícil saber qué es un alimento saludable. El alimento ideal es uno que tiene muchos nutrientes y es poco inflamatorio. Tristemente la mayoría de los alimentos que se consumen son todo lo contrario. Altamente inflamatorios y con pocos o ningún nutriente. Y aunque la dieta debe ser personalizada, creo que un buen punto de partida para la mayoría de las personas es una dieta tipo paleo.
  4. Ejercicio. Nuestros antepasados no tenían que hacer ejercicio. Su rutina diaria contenía suficiente actividad física para mantenerlos saludables. Hoy, gracias a un estilo de vida cada vez más sedentario, necesitamos “hacer ejercicio”. Mi respuesta a la pregunta ¿cuál es el mejor ejercicio? es: el que más te guste. No importa cual crea yo que es el  mejor ejercicio, si no te gusta no lo vas a hacer. Entonces, encuentra algo que te guste hacer y hazlo todos los días o casi todos los días. Aparte de eso, creo que todos deberíamos tener una práctica de movimiento (yoga, animal flow, danza, etc.) y hacer ejercicio de resistencia (p.ej. levantar pesas) por lo menos una vez a la semana para hacer y/o mantener nuestra masa muscular.
  5. Naturaleza. ¿Sabían que hoy existe algo llamado trastorno por déficit de naturaleza? Claro que no es un diagnóstico que su médico convencional les va a dar, pero es una realidad. El ser humano está diseñado para estar en la naturaleza. Así fue durante miles, incluso millones, de años. Es solo hasta relativamente poco en nuestra historia que nos hemos alejado tanto de la naturaleza. Esto tiene muchos problemas como la deficiencia de vitamina D, el desequilibrio de nuestra flora intestinal, la acumulación de toxinas en el cuerpo, la interrupción de los ritmos biológicos, etc. Mi recomendación: traten de estar en contacto con la naturaleza todos los días. Jueguen con sus mascotas, caminen descalzos en la tierra o en el pasto, tomen el sol por lo menos 15 minutos, abracen un árbol, hagan algo de jardinería.
  6. Relaciones. Las relaciones que tenemos, ya sean amistosas, de familia, amorosas, sexuales, de trabajo, etc. son muy importantes para nuestra salud. Históricamente el ser humano ha sido un ser de sociedad. Ahora, con el internet y sus redes sociales, y otras comodidades de la vida moderna, el ser humano ha sido capaz de vivir cada vez más aislado y “sobrevivir”. Claro, ahora no necesitas que tus amigos te ayuden a cazar un jabalí, puedes pedir comida desde tu teléfono, o comprar algo en la tiendita de la esquina. Pero que podamos sobrevivir de esta manera no es supervivir, es decir vivir al máximo. Para eso, necesitamos  la convivencia con otros seres humanos, el sentido de pertenencia y de propósito que esto nos da. ¿No será que este aislamiento social sea la causa de las tasas cada vez más altas de depresión y suicidio? Mejor formen parte de un grupo social, y traten de pasar menos tiempo en las redes sociales y mejor sean más sociables con las personas de carne y hueso.
  7. Juego. Por último, ¿quién dice que los adultos no podemos jugar? El juego es fundamental para nuestra salud. Otra vez, somos animales sociales, y todos los animales juegan. No se tomen la vida tan en serio. Traten de jugar por lo menos una hora a la semana con alguien más, y todos los días por lo menos hagan algo que les guste hacer, que los haga reir.

 


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Para nutrirnos adecuadamente necesitamos comer sano y llevar un estilo de vida saludable, esto no sólo es importante para nuestro aspecto, sino también para sentirnos bien y poder disfrutar de la vida. Es importante tomar las decisiones adecuadas con respecto a nuestro estilo de vida, seguir hábitos alimentarios saludables y hacer ejercicio habitualmente, para poder aprovechar al máximo lo que la vida nos puede ofrecer. Una nutrición adecuada también puede ayudarnos a reducir el riesgo de ciertas afecciones como la obesidad, las enfermedades cardíacas, la hipertensión, la diabetes, algunos tipos de cáncer entre otras enfermedades, por eso hoy te traemos 10 tips que podrían ayudarte a nutrirte mejor.

1. Masticar bien los alimentos. Esta es una necesidad de nuestro sistema digestivo, desde nuestro primer contacto del alimento con la boca, se comienza a digerir el alimento con la ayuda de enzimas digestivas que presentamos en la saliva, pero también la adecuada trituración del alimento para deglutirlo en forma papilla y no en trozos, ayuda a que el proceso digestivo sea más eficiente y por consiguiente mejor absorción de los alimentos.

2. Evitar tomar mucha agua u otros líquidos durante la comida. Los alimentos necesitan de la concentración necesaria para poder ser procesados y absorbidos, si tomamos mucha agua durante la comida, estaremos provocando que los nutrimentos se diluyan en el agua y que disminuya la concentración necesaria de ácido clorhídrico presente en el estómago para que ocurra una digestión exitosa.

3. Estar presentes; en el momento de cada comida, percibiendo las texturas y los sabores, centrar toda nuestra atención en ese momento. Estar consciente de cada cosa que hacemos es importante para mantener el equilibro mente cuerpo y poder estar atentos a las señales de nuestro cuerpo, esto es sumamente importante porque nos integra como organismo y funcionamos como el sistema biológico que somos y no como máquinas.

4. Compartir la comida con una compañía agradable, en un lugar tranquilo y que la comida sea agradable a la vista. El comer en un ambiente tranquilo y en armonía, nos ayuda a que todo el proceso de digestión lleve sus tiempos adecuadamente, de una manera pausada los órganos funcionan mejor y liberamos hormonas y neurotransmisores necesarios para que el procesamiento de los alimentos, la absorción y asimilación de los nutrimentos sea efectivo y además evita que relacionemos ciertos alimentos con momentos conflictivos, que luego podrían desencadenar intolerancias o alergias.

5. Comer con apetito. La sensación de tener hambre es la señal de nuestro cuerpo de la necesidad de alimentarnos, tener apetito significa que nuestro sistema digestivo, sistema nervioso central e inmunológico están preparados para recibir el alimento, si comemos sin apetito, generamos una sobrecarga de nuestros órganos digestivos, predisponiendo a acumular grasas y toxinas innecesarias y a enlentecer el movimiento natural del proceso digestivo.

6. Comer comidas con variedad de colores. La variedad de la comida nos permite incorporar mayor cantidad de nutrimentos necesarios para nuestro cuerpo, además de ser más agradable a la vista, desde el punto de vista de la medicina china, se plantea que cada color y sabor diferente en los alimentos, estimula funciones específicas en determinados órganos.

7. Comer solo hasta el momento en que nos sintamos satisfechos, evitar comidas copiosas. El exceso de comida interrumpe el flujo natural de la digestión, generando más trabajo para el sistema digestivo, demorando el proceso de fermentación del alimento, desencadenando inflamación no solo a nivel gástrico e intestinal, sino en todo el organismo, por el exceso de radicales libres que se liberan (sustancias que generan inflamación y envejecimiento celular)

8. Tener suficiente ácido clorhídrico en estómago. En ocasiones no somos conscientes de la importancia de mantener un adecuado nivel de acidez en el estómago (el ácido clorhídrico), esto nos permite no solo digerir mejor los alimentos, también estimula la producción del factor intrínseco, sustancia necesaria para que se absorba adecuadamente el hierro, vitamina B12 y ácido fólico, además los niveles de ácido adecuados en estómago impiden el paso de Bacterias, Virus, Parásitos, u Hongos a los intestinos.

9. Tener suficientes enzimas digestivas. Las enzimas digestivas nos ayudan a degradar de manera eficiente los alimentos para que luego puedan ser absorbidos los nutrimentos. Muchas veces a medida que avanzamos en edad vamos perdiendo la capacidad de secretar estas enzimas, siendo la causa de inflamaciones digestivas o que no haya una nutrición eficiente.

10. Tener una adecuada microbiota intestinal. La microbiota intestinal, son los gérmenes que normalmente viven en nuestros intestinos como parte de la flora intestinal, entre ellos se encuentran bacterias, parásitos y hongos, estos normalmente conviven en nosotros de manera balanceada, aportándonos muchos beneficios, desde cuidar la pared intestinal, hasta regular nuestro sistema inmunológico, pero si se pierde ese balance y ocurre un sobrecrecimiento de los mismos, desencadenan un proceso inflamatorio a nivel de las vías digestivas, impidiendo la suficiente absorción de nutrimentos, por ello es necesario en momentos determinados tomar los probióticos adecuados, ayudando a reestablecer un balance adecuado de la microbiota.

Estos solo son 10 consejos que podrían ayudarte a tener una mejor nutrición, quedan cosas por decir como la importancia de estar atentos a los avisos de nuestro cuerpo cuando algún alimento no es bien tolerado, comer los alimentos de temporada, preferiblemente orgánicos, evitar los alimentos que contengan azúcar refinada, harinas refinadas y lácteos, evitar los alimentos que contengan conservadores, colorantes, espesantes y otros productos químicos artificiales, pero el tiempo no nos da para más, en otros espacios abordaremos más sobre este y otros temas importantes para mantener nuestra salud.


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“Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”
Santiago Ramón y Cajal

Cambios de hábitos

Hoy día existen varias teorías del tiempo en que se forman los hábitos, la más conocida es la teoría de Maxwell
Maltz, quien hizo una profunda investigación basándose en sus pacientes que sufrían una amputación y se
tardaban aproximadamente 21 días en adaptarse a su nueva autoimagen y en tener otra plano mental, en su libro
“Psicocibernetica” hace referencia que es posible insertar este cambio siempre y cuando no se involucrara un
juicio crítico hacia ellos mismos, simplemente que hicieran los ejercicios convenidos sin pensarlos, sin analizarlos
o querer intelectualizarlos, pasado este lapso de tiempo su cerebro se acostumbraría automáticamente.

El cerebro crea hábitos constantemente, ya que es una forma de ahorrar le energía y esfuerzo, esto es porque no
necesita pensar y lo realiza en automático, lo malo es que no hace una distinción entre los que nos beneficia y los
que no, por ejemplo podemos fumar un cigarro después de comer o salir a caminar, esto depende de lo que
nosotros hayamos sembrado. La buena noticia es que se pueden modificar o crear otros nuevos cuando tienes un
motivador importante, disciplina y paciencia, pero se requiere de una repetición constante en lo que se instaura
como una rutina automática.

Como mencionamos antes si bien necesitas 21 días para adaptar una nueva imagen en tu cerebro se habla
también de que se necesitan 66 días para su formación y consolidación, para ello es necesario implementar una
señal que sería el detonador, una rutina y una recompensación lo suficiente mente poderosa para repetir el
proceso, esto dependerá de la acción que se quiere implementar, es decir, no es lo mismo hacerse el habito de
tomar agua con limón todos los días a salir a correr a las 5 am.

Así mismo la investigación del University College de Londres, concordó que la media eran 66 días para la
formación de un hábito, para ello realizaron una investigación con 96 voluntarios, los cuales fueron
monitoreados con una conducta nueva, el mínimo de tiempo fue 18 días y el máximo 254 días.

Entre más se repita nuestro cerebro hará las conexiones correspondientes para automatizarlo y hacerlos de
manera inconsciente, el motivador tiene que estar ligado a una recompensa emocional lo suficientemente
significativa para realizarlo mínimo 66 veces, así que no lo pienses solo hazlo!

El comenzar con pequeños hábitos te ayudara a entrar en esa practica y a conocer cuales son esas recompensas
y ese tiempo que realmente a ti te funciona, recuerda que eres único y que si bien las investigaciones y las
estadísticas dan un promedio cada uno tenemos nuestra forma única de mejorar nuestra salud.

Si consideras que tienes hábitos muy arraigados y sabes que por tu salud necesitas cambiarlos y sientes que solo
no puedes te recomendamos buscar ayuda de un psicoterapeuta, los especialistas serán ese apoyo que necesitas
para alcanzar una salud plena.

Te recomendamos estas lecturas sobre el cambio de hábitos:

• Charles Duhigg “El Poder de los hábitos”
• Jean Dean “Haciendo hábitos, rompiendo hábitos”
• Maxwell Maltz “Psicocibernetica”

 
Referencia
Maxwell Maltz, (1960) “Psico- Cibernetica” Herrero Hermanos Sucesores, México
Charles Duhigg (2012), “El poder de los hábitos”, Urano, México
http://www.hablemosdeneurociencia.com/los-habitos-huella-cerebro/
https://habitualmente.com/los-habitos-segun-la-ciencia/
https://es.oldmedic.com/13-books-that-shine-light-on-habit-change-1978

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La ansiedad es una respuesta generada por una de las emociones básicas que es el miedo con
relación a un escenario del futuro, es decir se anticipa un evento probable o relativamente
incierto que tomamos como una amenaza a nuestra existencia o peligro eminente.
Ante una situación de temor nuestro organismo se prepara para luchar o huir, ya que la finalidad
es protegernos, es decir cumple una función adaptativa sana. Pero cuando el miedo y la ansiedad
se experimenta ante objetos relativamente inofensivos o no se presentan del todo y comenzamos
a vivir la experiencia de peligro entonces es cuando presentamos un desbalanceo emocional y una
desregularización del miedo donde los síntomas pueden ser alarmantes para la persona que los
sufre.

¿Qué pasa con mi cuerpo cuando entro en estado de ansiedad?
Nuestro organismo está ante una situación de amenaza, activa nuestro sistema simpático (SNS) y
parasimpático (SNP). El primero es el responsable de la respuesta de lucha y/o huida, es decir
prepara a nuestro cuerpo para la acción y el segundo es el encargado de regresar a nuestro cuerpo
a la normalidad.
Cuando estamos en una situación de peligro nuestro cuerpo produce adrenalina, noradrenalina y
cortisol y se activa el sistema nervioso simpático para darle respuesta a la amenaza, el problema
radica en que no le damos salida a las respuestas fisiológicas generadas, volcándose en contra
nuestra, es decir “como no hay nada afuera entonces yo soy la que estoy mal”, volviéndose un
problema cognitivo y proyectivo disparando los síntomas con más intensidad con una sensación de
pérdida de control.

Algunos de estos síntomas son:
Incremento en el ritmo cardiaco, fuerza de las palpitaciones, respiración acelerada y entrecortada
(hiperventilación), dolor o sensación de atragantamiento o ahogo, mareo o aturdimiento,
sudoración incremento de la temperatura corporal o escalofrió, nausea, dolor abdominal o
diarrea, temblores o sacudidas corporales adormecimiento o temblores de las extremidades,
tensión o rigidez muscular, sequedad bucal, sudoración, cefaleas, visión borrosa, sensación de
debilidad, pensamiento acelerado, problemas de memoria, entre otras.

La importancia de estos síntomas radica en su intensidad, frecuencia y duración, si persisten
pueden quedar esquematizados patológicamente en el cuerpo o en el plano psicológico.
Algunas enfermedades que pueden desencadenarse:
En el plano físico: en consecuencia de la segregación del cortisol, adrenalina y noradrenalina son:
Gastritis, ulcera gastroduodenal, colitis, Hipertensión arterial, dolores de cabeza, amenorrea, acné,
aumento de grasa visceral, fatiga adrenal entre otras.

En el plano psicológico: fobias, trastorno de pánico o angustia, trastorno obsesivo compulsivo,
trastorno de estrés postraumático y trastorno de adaptación.
Es importante subrayar que los episodios esporádicos de ansiedad no generan una patología, es la
frecuencia de ellos lo que puede desencadenarlos, hoy día existen varios métodos y psicoterapias
de apoyo eficaces para tratar la ansiedad.

 

REFERENCIAS
Ellis Albert, “Cómo controlar la ansiedad antes de que le controle a usted”, 4ª Edición, Editorial Paidos, Barcelona
España, 2013.
Luengo Ballester, Domingo “La Ansiedad al descubierto” 1ª Edición, , Editorial Paidos, Barcelona España, 2004.
Shlatter Navarro Javier, “La ansiedad un enemigo sin rostro” 1ª Edición, Ediciones Universidad de Navarra, Pamplona,
España, 2003.
Rojas Montes Enrique, “La Ansiedad :cómo diagnosticar y superar el estrés, las fobias y las obsesiones” 1ª Ed. Editorial
Temas de Hoy, Madrid España, 1998.

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En AWARE siempre decimos esto:  “Cinco más cinco es diez, pero ocho más dos también es diez.”

Lo que queremos decir con esta frase es que podemos llegar al mismo resultado -en este caso enfermedad- por distintos caminos. La medicina convencional trata a todos los pacientes por igual. Por ejemplo, los pacientes diabéticos son todos tratados con algún tipo de hipoglucemiante o insulina sin importar cómo es que llegaron a ser diabéticos.

En la medicina china, el mismo diagnóstico convencional, como la diabetes, puede tener varios diagnósticos. Por ejemplo, estancamiento de chi por depresión del hígado, estancamiento de calor en el estómago e hígado, estasis de flema y calor, exceso de calor en estómago e intestino, humedad de corazón e intestino, deficiencia de líquidos por síndrome de calor excesivo, doble deficiencia de chi y yin, entre otros.

Esto abre todo un abanico de posibilidades terapéuticas para la misma enfermedad. Mientras que en la medicina convencional estos pacientes reciben el mismo diagnóstico  -diabetes tipo 2 y el mismo tratamiento- en la medicina china cada uno de estos síndromes sería tratado de forma diferente.

De manera similar, en la Medicina Sistémica vemos que cada paciente puede llegar a la “misma” enfermedad por caminos muy diferentes, antecedentes, mediadores y disparadores que son únicos para cada persona.

Por ejemplo, mientras que para una persona el consumo excesivo de azúcares y carbohidratos refinados podría ser el problema principal, para otra podría ser un componente emocional, y en otra más el abuso de antibióticos con la subsecuente alteración de la microbiota (o flora) intestinal que, sabemos, es fundamental para la  regulación del metabolismo, y todavía en otra persona más podría ser una intoxicación crónica de bajo grado por metales pesados.

Y de esta manera, uno de estos pacientes necesitaría de una dieta controlada en carbohidratos, incluso cetogénica, otro de psicoterapia, otro de un protocolo de reparación intestinal y el último de un tratamiento de quelación de metales pesados.

Este tipo de circunstancias son ignoradas hoy en día por la medicina convencional y son, irónicamente, clave para el éxito del tratamiento.

Desde 1956, Roger Williams, PhD, utilizó el término individualidad bioquímica para describir variaciones entre personas relacionadas a sus respuestas al medio ambiente y sus diferentes necesidades nutricionales. Señaló cómo gemelos idénticos pueden tener requerimientos distintos para su funcionamiento óptimo. Aunque tienen los mismos genes, la expresión de estos genes es diferente según su desarrollo y estatus nutricional.

En 1950, el mismo médico Wiliams acuñó el  término ‘Enfermedades Genetotróficas’ para describir un grupo de enfermedades en el que la individualidad genética crea una demanda específica de nutrientes superior al promedio para facilitar la función del sistema y prevenir la enfermedad.

Es decir, aunque la ingesta recomendada de magnesio es de 400 mg para un adulto hombre, puede haber personas que necesiten más de 400 mg al  día funcionar correctamente.


Nutrigenómica y SNPs.

La nutrigenómica es el estudio de la interacción entre los nutrientes y nuestros genes. Sabemos que 100 calorías de brócoli y 100 calorías de papas fritas no tienen el mismo efecto en el cuerpo aunque en ambos casos se trata de 100 calorías y no hace falta ser médico o nutriólogo para darse cuenta: sólo se necesita de un poco de sentido común. Sin embargo, al parecer, el sentido común no es tan común porque la mayoría de los médicos y nutriólogos hoy en día están atorados en este paradigma calórico.

En la Medicina Sistémica vemos los alimentos primero, como información, luego como energía, entre otras cosas. La información que 100 calorías de brócoli le manda a mi cuerpo es muy distinta a la información de 100 calorías de papas fritas. Mientras que la primera le “dice” a mi cuerpo que “prenda”  genes anti-inflamatorios, anti-tumorales, anti-oxidantes, etcétera, la segunda le manda el mensaje opuesto al cuerpo: activación de genes cancerígenos, inflamatorios, pro-oxidantes.

Mucho del foco de atención de la nutrigenómica se ha centrado en los polimorfismos de un nucleótido (SNP), o variantes genéticas. Un ejemplo de esto es el polimorfismo C677T del  gen MTHFR. Este SNP hace que esta enzima sea lenta, lo que da por resultado una capacidad reducida para usar los folatos y así convertir la homocisteína a metionina y luego a SAMe para el mantenimiento de la metilación de las citosinas del  ADN y, luego, el control de la expresión genética. Pero la misma mutación podría aumentar el folato usado para hacer timidina, otra base del ADN que previene mutaciones. Esto explica porque en ambientes de escasos folatos los portadores homocigotos de la mutación C677T pueden estar más propensos a ciertos defectos y al mismo tiempo protegidos contra ciertos tipo de cáncer.

Este es sólo un ejemplo de cómo un nutriente, el folato, puede alterar la expresión de diversos genes para prevenir o tratar ciertas enfermedades. Todos los nutrientes pueden tener efectos similares en el cuerpo.

Entonces los alimentos no son sólo energía o calorías, son información y medicina para el cuerpo.

La nutrigenómica y los SNPs son algunas de las bases de esta individualidad bioquímica aunque existen muchos otros factores a considerar para hacer una medicina personalizada, tales como la cosmovisión de la persona, sus lagunas en el desarrollo, sus traumas emocionales no resueltos,  la integridad de su sistema nervioso, su estatus nutricional, el funcionamiento de su sistema digestivo y su estilo de vida, entre otros.


Estos son factores que los profesionales de la salud debemos tomar en cuenta al hacer un diagnóstico y establecer un plan terapéutico, pero que desafortunadamente muchos no hacen. ¿Por qué? Ese es tema para otro día. Mientras tanto sepan que en AWARE sí nos preocupamos por hacer una medicina personalizada.

Los esperamos con los brazos abiertos.


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