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Hoy día se ha acelerado el índice de ansiedad en los niños y adolescentes se estima que un 15%  a 20% desarrollan un trastorno de ansiedad; siendo las más frecuentes ansiedad por separación y fobias específicas (Beesdo, Knappe y Pine, 2009). Recordemos que la ansiedad surge del miedo, por lo que si se tiene algún sentimiento de peligro comienza los síntomas de ansiedad como respuesta de protección al peligro.

En niños pequeños es muy común que haya momentos en que se sientan totalmente vulnerables en ciertas circunstancias,  ya que dependen 100% de sus padres, por lo que es muy importante que les enseñemos a relacionarse con su ansiedad y enseñarle a convivir con ella, puesto que va a formar parte de su crecimiento, mientras que puedan discernir lo que realmente pueda representar un escenario de peligro, ya que su imaginación y vulnerabilidad podría llegar muy lejos. Por ejemplo en la infancia dejarlo varias horas llorando puede representar un verdadero peligro o una discusión de los padres que le niño presencie puede ser determinante para desatar síntomas de ansiedad o algún grito hacía el niño podría representar mucha tensión.

La causas son multifactoriales pero si queremos entenderlo desde su profundad es necesario entender el ambiente en donde se desenvuelve el pequeño o adolescente, ver su ambiente familiar, social y circunstancial, no sólo considerar al indivicuo como separado de todo su contexto.

Los factores que pueden estar involucrados con los trastornos de ansiedad en la niñez serían:

  • Factores genéticos y constitucionales: estos pueden tener un papel presisponente para un desarrollo de ansiedad pero no es determinante.
  • Percepción del niño: el cómo viva la experiencia y la traduzca será determinante para elevar la ansiedad.
  • Estilo educativo y de cuidado por parte de los padres: la ansiedad puede ser aprendida por alguno de los padres, o  si hay una sobreexigencia donde hay reglas muy severas que son valorados si solo si cumplen con las expectativas en tener buenas calificaciones o desarrollar algún talento anelado por los padres o todo lo contrario, no hay un cuidado, atención adecuado y no tienen un vinculo afectivo.
  • Acontecimientos circunstanciales de máximo estres: el vivir una experiencia de terremoto, accidente, guerra.
  • Ambiente social desfavorable: en un ambiente de mucha competencia en la escuela, desarrollarse en un ambiente hostil y violento, país en guerra o inseguridad social.
  • No tener un buena orientación: hoy día tienen muchos estímulos tanto visuales como de información, es decir se encuentran muy vulnerables a escuchar noticias de inseguridad o violencia lo que les puede estimular  ansiedad, además que cada vez más tienen menos actividades al aire libre lo que les puede generar no confiar en el exterior.

 

¿Cómo saber si mi hijo es ansioso?

Dependiendo de la edad del niño va a manifestar distintas características, ya que dependen de su desarrollo fisiológico, recordemos que la ansiedad es una sobre activación del sistema nervioso simpático, puesto que este es el que se activa con cualquier señal de alerta.

  • Cuando son muy pequeños suelen tener una actividad excesiva a los demás niños, gritos continuos y estridentes, dificultades en el momento de separación inclusive al irse a dormir, llanto o alteraciones de sueño.
  • Algunos niños se quedan quietos llorando con mucha angustia
  • El desarrollo de tics nerviosos
  • Tener enuresis o coproneresis
  • Malestar excesivo cuando ocurre o anticipa una separación respecto al hogar o padres o cuidadores.
  • Preocupación excesiva por la posibilidad de que suceda un extravio o secuestro
  • Morderse las uñas
  • Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional a algo en especifico

 

Consejos para ayudar a tratar su ansiedad:

  • Contención, en ese momento tu hijo siente que está en peligro por lo que un abrazo y palabras que le expliquen lo acontecido para que lo pueda entender desde otra perspectiva más segura.
  • Relajación y respiraciones de series de 3 inhalaciones y 3 exhalaciones.
  • Actividades deportivas y recreativas
  • Acompañar al niño o adolescente a que tome sus propias decisiones, de esta manera aprenderá y será poco a poco más responsable, así como también mejorara su autoestima y autoconfianza.
  • Estar pendientes de la información que obtenga de redes sociales para poderlo orientar.
  • Tener una buena comunicación con su hijo es primordial para poderlo entender mejor así como percibir sus miedos que no tienen una razón aparente.
  • Enseñarle a no resistir la ansiedad, sino sentirla para poder trabajarla y tener un buen manejo de esta.
  • Enseñarle a desarrollar la auto-observación de los antecedentes, la conducta y los pensamientos.
  • De ser necesario ir con un especialista para que apoyen a su proceso de ansiedad.

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La nutrición es el conjunto de procesos para que el organismo se abastezca de nutrimentos, para que cada célula los incorpore y cada célula los utilice. Los seres vivos obtenemos los nutrimentos mediante la ingestión de los alimentos y, la salud depende de la calidad de la nutrición. La nutrición clínica estudia la fisiología, la composición corporal, la bioquímica, la anatomía,  y la química de los alimentos para brindar cierta nutrición a un organismo humano en el desarrollo de la vida en el que se encuentre considerando, atendiendo al mismo tiempo, el ambiente socio-cultural y el estado emocional de la persona para así realizar ciertas sugerencias alimentarias que le impacten de manera positiva.

La nutrición funcional emplea los nutrimentos que se han descubierto en distintas fuentes alimenticias (frutas, verduras, grasas, cereales, leguminosas, proteínas, hierbas y especias comestibles) para conservar y recobrar el estado de salud de los órganos, de la fisiología y de la bioquímica del cuerpo humano. Un pequeño ejemplo de ello son las fibras prebióticas contenidas en distintas fibras de verduras y frutas que estimulan el crecimiento, la proliferación y actividad de determinados microbios saludables en el intestino provocando con ello una mejor absorción de vitaminas y minerales, compuestos que son vitales para que las reacciones bioquímicas celulares se puedan llevar a cabo. Existen innumerables sustancias nutritivas en los alimentos que tienen el poder de conservar la biología del cuerpo humano en óptimo funcionamiento y, por ello, es trascendental el uso de éstas para recobrar la salud.    

En AWARE practicamos la nutrición clínica y funcional, es de esta manera que  planteamos un proceso dietoterapéutico personalizado, con herramientas útiles y didácticas que le permiten a la persona que nos visita  re-conectarse con su bienestar mediante la inclusión de alimentos funcionales, estos alimentos provocan reacciones fisiológicas benéficas y con ello el cuerpo adquiere el poder de sanarse. Una parte vital de nuestra área de nutrición radica en transmitir cuáles son éstos alimentos y cómo emplearlos dentro de las sugerencias alimentarias que  recomendamos creando así una dieta que corrija en poco tiempo deficiencias nutrimentales y al mismo tiempo permita Remover, Reemplazar, Reparar, Restaurar y (R) Balancear la microbiota del organismo.

Con todo lo anterior nuestro principal propósito es que, a través de nuestras estrategias alimentarias disfrutes de estar en un cuerpo con un sistema inmunológico fuerte, con un metabolismo eficiente, con  energía suficiente, y listo para estar en la vida con todo lo que ésta nos regala día a día.


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El inicio de los casos de trastorno de pánico comienzan por personas que viven previamente ansiedad y estrés constantes pero como son tan sutiles los síntomas y repetitivos, que se perciben normales por lo que no se percatan de ellos, es decir las repetidas situaciones de estrés van activando nuestro sistema nervioso,  hasta que un día por una situación más tensa y de mayor estrés se detone un episodio de crisis de angustia o de pánico.

Bajo la teoría Biofisiosocial de Barlow (1988), el ataque de pánico inicial es pensado como una falla del sistema de alarma bajo circunstancias estresantes y cierta vulnerabilidad tanto fisiológica como psicológica.

“Es una terrorífica experiencia ya que literalmente se siente como morir, es una sensación de perder todo el control sobre uno mismo donde el límite entre estar consciente y volverse loco es muy  difusa, de pronto comienzan a surgir síntomas como escalofríos, taquicardias acompañados de fuertes bochornos, incluso dolores de pecho que juras que estas teniendo un paro cardiaco por lo que te quedan unos segundos para morir”.

Este es solo un ejemplo de un testimonio verídico, los síntomas suelen ser más o menos parecidos para las personas que hayan vivido alguna experiencia similar, los más comunes que están asociados a un crisis son: Taquicardia, palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, opresión o malestar torácico, mareos, hormigueo en las extremidades, nauseas, escalofríos y sofocos.

Posterior al ataque, lo que se siente es un gran agotamiento psicofísico acompañado del temor de volver a sentirse mal (miedo al miedo) y al no encontrar una explicación válida a su aparición, lo que se piensa sobre las sensaciones de pánico toma un papel fundamental.  La persona está hipervigilante, no descansa y pierde seguridad.

Para que exista un trastorno de pánico  es necesaria la presencia de ataques recurrentes y que al menos una de las crisis haya sido seguida durante un mes de uno o más de los siguientes síntomas:

  • Preocupación  extrema ante la posibilidad de tener otra crisis
  • preocupación por las consecuencias o implicancias de las crisis
  • Cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis

Los detonadores suelen ser muy variados se pueden desencadenar:

  • espontáneamente como el del testimonio anterior
  • Por determinados estímulos (fobias o posterior a un evento de estrés postraumático)
  • De origen químico: el consumo de origen de consumo de sustancias estimulantes

Todos estos acompañados de pensamientos fatalistas hacia un futuro terrorífico o un objeto que no represente un peligro eminente, es decir la mayoría de las rumiaciones y pensamientos van relacionados con miedo:

  • A una desgracia física como lo es una enfermedad “no puedo respirar, me voy a asfixiar, me esta dando un infarto,  se me esta adormeciendo todo el cuerpo, me voy a desmayar”
  • A volverse loco “algo no está bien conmigo, porque me dicen que no tengo nada si siento todo”  “porque lo siento nada más yo”
  • Perder el control de sí mismos “tengo miedo a volver a sentir un ataque y no poderlo controlar”

Estos pensamientos tienen ciertas características:

  • Son  breves y fugaces
  • No son cuestionados por lo que son creidos fielmente
  • Involuntarios
  • Negativos o catastróficos
  • Focaliza sólo el pensamiento dejando todo lo demás afuera (atención selectiva)

 

Algunos consejos (3):

        1. Es fundamental cuestionarnos y observar nuestros pensamientos para comenzar a conocerlos y remplazarlos por unos que nos den más tranquilidad, algunas preguntas para reconocerlos son:

  • ¿Qué pasó por mi cabeza mientras estaba ansioso?
  • ¿Qué pienso que puede pasar?
  • ¿Qué es lo peor que puede pasar?

      2. Confiar en nosotros y en nuestra capacidad de cambiar los pensamientos, tomar como referencia de cómo lo manejábamos antes y        reconociendo que puedes estar calmado, con ello puedes hacer ejercicios de respiraciones inhalar 4 tiempos, sostener 1 y exhalar 7 (hacer 5      repeticiones).

       3.Luego continuamos con la búsqueda de pensamientos alternativos:

  • ¿Existe alguna explicación alternativa a lo que pienso?
  • ¿Puedo explicar de otra manera lo que sucede?
  • ¿Qué podría pensar otra persona?
  • ¿Existen otros puntos de vista?
  • ¿Qué pensamientos me provocan más paz?

Paralelamente  es importante acudir  con un especialialista para tratar lo que está detrás de estos síntomas, estar en el presente y reestructurar nuestros pensamientos para vivir sin temor.

 

Referencias:

  1. Javier Schlatter Navarro. (2003). La ansiedad un enemigo oculto. España: Universidad de Navarra.
  2. Ballester y Botella (1997) “Trastorno de pánico: evaluación y tratamiento” Martínez Roca. Barcelona España.
  3. Lic. Lorena Frangella Lic. Monica Gramajo. (2002). Manual psicoeducativo para el consultante trastorno de pánico, de Fundación FORO Sitio web: www.fundaciónforo.com
  4. Elia Roca. (2016). Trastorno de pánico y su tratamiento Terapia cognitiva Focal en Terapia de grupo. 2018, de Universidad de Valencia Sitio web: http://www.cop.es/colegiados/PV00520/

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Las emociones son necesarias para adaptarnos al medio ambiente, gracias a estos impulsos y respuestas fisiológicas podemos actuar acorde a la situación que nos acontezca en ese momento, de hecho, el término emoción viene del latín emotĭo, que significa “movimiento o impulso”.

Paul Eckman, renombrado psicólogo estudió minuciosamente las emociones durante 40 años con 21 culturas diferentes, dos de las cuales nunca habían tenido contacto con el exterior, ni con ningún medio de comunicación; pudo concluir que existen siete emociones básicas, cada una tiene un rasgo facial distintivo, están presentes en todas las culturas humanas y cada una tiene su utilidad, por ejemplo:

Enojo: combate, remueve obstáculos, establece límites.

Miedo: escape de amenazas, previene.

Tristeza: busca conexión y cuidados de otros, crea conexiones, fomenta la creatividad.

Felicidad (alegría): incrementa la conexión y la cooperación, buscamos repetir la experiencia

Repugnancia: para deshacernos de un peligro de envenenamiento o daño

Sorpresa: enfoca la atención al identificar algo.

Desdén: reclama superioridad.

 

Las emociones son necesarias para la supervivencia del individuo, pero si no están bien balanceadas pueden comportarse en nuestra contra afectando no sólo nuestras relaciones interpersonales sino nuestra salud, en este caso nos centraremos en el sistema nervioso.

El Dr. Don Colbert, nos explica que cuando nos encontramos en circunstancias de presión o peligro generamos una alarma en nuestro cuerpo que nos provoca estrés haciendo que se liberen las hormonas específicas del hipotálamo, la glándula pituitaria y la glándula adrenal, esta última libera epinefrina, también llamada adrenalina activando nuestro sistema nervioso.

Para un mejor entendimiento es importante mencionar que nuestro sistema nervioso autónomo se divide en dos partes: el sistema simpático y el parasimpático. Cuando se produce una emoción se activa primero el simpático, produciendo cambios físicos en nuestro cuerpo para adaptarnos a la circunstancia que estamos viviendo y prepararnos para accionar y el parasimpático entra después para equilibrar nuestro cuerpo. Por ejemplo, en el corazón el simpático aumenta la frecuencia de los latidos del corazón y la fuerza de su contracción, el parasimpático en cambio los reduce; en los pulmones el parasimpático produce contracción de los bronquios y el simpático los relaja, y así sucesivamente en todas las vísceras y órganos.

Entonces cuando se activa el sistema nervioso simpático estimulamos todos los nervios que tenemos  por todo el cuerpo, incluyendo nuestros órganos y tejidos, de tal manera que el ritmo cardíaco aumenta, se estimula el colon, la sudoración, se dilatan los tubos bronquiales para permitir ingreso adicional de oxígeno, además de que empezamos a liberar distintas hormonas como el cortisol que también tiene una influencia directa con nuestra estado emocional físico .

Solamente en nuestro intestino existe una red de millones de neuronas que regulan el tránsito intestinal y que funcionan gracias a varios neurotransmisores, como la serotonina, que está muy implicado en las emociones y el sueño. 

Como podemos observar nuestras emociones tienen una implicación directa en nuestro organismo, por ejemplo el miedo, dispara más de mil cuatrocientas reacciones químicas y físicas, activando más de treinta diferentes hormonas y neurotransmisores, donde podemos correr a velocidades que nunca imaginaríamos o paralizarnos de tal manera que no podamos ni movernos  o el enojo por ejemplo, puede ocasionarnos tics nerviosos o una rigidez en las cervicales haciendo que se inflamen los nervios produciendo un intenso dolor.

Por ello es importante reconocer nuestras emociones para poder liberar esa energía de una manera positiva y que no se quede almacenada en nuestro cuerpo o reaccionar de una forma no asertiva, así mismo realizar actividades que nos ayuden a estimular nuestro sistema parasimpático, como una alimentación balanceada, ejercicio, tomar infusiones, tener contacto con la naturaleza, meditar, yoga  o simplemente hacer actividades que nos apasionen y estimule estar vivos.


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Tener salud es el mejor regalo que podemos darnos a nosotros mismos y a nuestros familiares y amigos, vivir la vida con salud nos permite disfrutar mejor de todo lo que nos rodea y obtener nuestras metas.

La realidad es que el término salud es un tanto controversial, realmente siempre estamos un poco sanos y un poco enfermos a la vez, es parte del movimiento natural de la vida, se trata de que la balanza siempre tienda a inclinarse al estado de salud. Se trata de ser cada vez más nosotros mismos y encontrar el estado de resiliencia donde podamos adaptarnos a todo contexto, sin llegar a enfermarnos realmente.

En Aware consideramos que podemos estar saludables si logramos cubrir las necesidades de cada una de las 5 unidades estructurales y funcionales de nuestro cuerpo, es decir aportarles lo que necesitan para su adecuado funcionamiento, lo cual significa aportarle a nuestro sistema todo lo necesario para su natural presencia, función y meta.

Hoy queremos compartirles algunas ideas de cómo mantenernos saludables desde la visión sistémica:

Bioestructura: Manteniéndonos en movimiento, con la suficiente resiliencia biomecánica que nos permita, movernos hacia donde queremos como sistema en conjunto y al mismo tiempo nuestros órganos tanto internos como externos, mantengan su movimiento natural y se mantengan al mismo tiempo sostenidos a pesar de la gravedad. Significa que podría faltarnos una extremidad, como un brazo o un pie, pero si el resto de mi cuerpo responde a la estructura como un todo, se mantiene en movimiento y el resto de las unidades están en óptimo estado y función, no podríamos decir que estamos enfermos. Esto podemos lograrlo haciendo ejercicios físicos, sin necesidad de mucho desgaste físico, manteniéndonos activos en la vida, bailando escuchando la música que nos hace sentir bien, siendo conscientes de nuestro cuerpo, identificando si existe alguna restricción en nuestros movimientos, estar conscientes de nuestra postura corporal, es decir si estamos encorvados, muy rectos, o demasiado rígidos, o muy flácidos y preguntarnos por qué y cuándo se modificó nuestra postura. Se trata de mantenernos en movimiento respetando también nuestros ritmos, manteniendo viva la estructura del cuerpo.

Bioquímica: Es la unidad encargada de que ocurran las reacciones en nuestro cuerpo, las cuales no pudieran darse si no existe la anterior, en ella debemos tener presente, todo lo que entra, se procesa y sale, no solo de nuestro cuerpo, sino también en nuestras células. Por ello debemos tener en cuenta, la importancia de una adecuada nutrición, con comidas donde prevalezcan los vegetales frescos, frutas, semillas, granos, así como en caso de ser necesarios ingerir suplementos alimenticios que fortalecen nuestro sistema inmune y reestablezcan las carencias que podamos presentar. También es importante favorecer un ambiente adecuado a nuestras células, ayudando a mantener limpio el espacio extracelular, lo que nos permite un mejor intercambio de nutrientes y desechos, esto lo logramos al eliminar los agentes químicos artificiales de nuestra dieta (como preservantes, colorantes, saborizantes artificiales) y del medio que nos rodea (como productos de limpieza y cosméticos), también eliminar los alimentos que generan inflamación (como Lácteos, Harinas, Azúcares, Picante en exceso, Carne roja en exceso, siempre teniendo en cuenta la tolerancia alimentaria de cada individuo). Además, para apoyar aún más la salud de esta unidad, necesitamos mantener un adecuado mecanismo de eliminación de desechos, tanto tóxicos como los residuos del metabolismo, para ello es importante, defecar diariamente, orinar durante el día cada 3 o 4 horas, una adecuada sudoración y respiración.

Biofísico: Esta unidad se encarga de mantener un orden y un sentido definido en las reacciones de nuestro cuerpo, necesitando de la unidad anterior para mantenerse, significa que una reacción química o un proceso metabólico tiene un orden determinado, a pesar de que las respuestas a un estímulo pueden ser innumerables, o por ejemplo el sentido en que deben fluir los alimentos al ingerirlo debe ser siempre de la boca al estómago, de lo contrario terminaríamos devolviéndolo todo, y ese contraflujo podría representar un mal funcionamiento y desencadenar una enfermedad . También se encarga de mantener la integridad y la interconexión de todo nuestro cuerpo, incluso con nuestro campo electromagnético, favoreciendo las polaridades necesarias, para la distribución de nuestros órganos, flujo sanguíneo, linfático, inervación etc, ayudándonos a explicar porque hay ciertas patologías que se manifiestan más en algún lugar del cuerpo y no en otras. Se trata de estar atentos a cómo funciona nuestro cuerpo y si detectamos que algo no funciona naturalmente, podemos pedir ayuda y encontrar el origen de ese mal funcionamiento para poder tratarlo.

Psicoemocional: Esta es una unidad a la cual en ocasiones se le resta importancia, pero la realidad es que tiene el mismo peso de importancia que todas las demás, es la unidad que nos permite reconocernos como identidad, interconectarnos con nuestro medio, relacionarnos e interpretar la vida según nuestra experiencia. Es necesario para estar sanos tener una actitud positiva. Es posible que por la vida que hayamos tenido no nos sea tan fácil desarrollar, sentimientos de amor, comprensión, compasión, buen humor, pero es necesario desarrollar herramientas (quizás con ayuda de un profesional o una la lectura de un buen libro que aborde el tema) que nos permita desarrollar un estado mental más estable y logremos adaptarnos de la mejor manera, a pesar de los problemas que debemos de afrontar. Lo que te enferma no es lo que está pasando, sino lo que tú haces con lo que te está pasando. Siendo coherentes con relación a lo que pensamos, cómo sentimos eso que pensamos y cómo actuamos según lo que sentimos, es la clave para mantener un estado saludable.   

Trascendental: Esta unidad depende de todas las demás, es la que nos permite estar conscientes de nuestro propósito en la vida, hacia donde nos dirigimos, si no se tiene un propósito, la vida pierde sentido, debemos estar presentes en nuestro ahora, pero debe existir una meta que nos permita desarrollar nuestro verdadero ser. Hay personas que olvidan su propósito y van sobreviviendo hasta que se extinguen, en la primera unidad hablábamos de que el movimiento es importante, pero ¿movernos hacia dónde? Para ello es necesario mantener la llama prendida que nos impulse cada día a alcanzar nuestro propósito, dándole un sentido a nuestra vida.


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Todos tenemos deseos, desde pequeños soñamos con el genio de la lámpara maravillosa o simplemente comenzamos a soñar con que nuestros deseos se hacen realidad, el problema no es desear, es decir el pedir no empobrece, al contrario cuando tenemos bien claro que queremos vamos hacia nuestro objetivo, ponemos todo nuestro empeño para que se realice, entonces en qué momento es que empezamos a sufrir? No se supone que debemos de ser perseverantes hasta alcanzar nuestro objetivo?

Walter Riso, psicólogo argentino, nos menciona que luchar por lo que uno quiere es sano pero apegarnos a ello es cuando comenzamos a sufrir, para ello es importante definir que es el apego? El apego es un vínculo obsesivo con un objeto, idea o persona  que se fundamenta en creencias falsas, principalmente en cuatro: que es permanente, que te va a hacer feliz, que te va a dar seguridad total y que dará sentido a tu vida, desglosamos cada una.

Que todo es permanente: sabemos que cada segundo el mundo está cambiando y que lo único que no cambia es el mismo cambio, por lo que las personas, relaciones e incluso la naturaleza misma va cambiando, nada es para siempre, es por ello que tenemos que disfrutar los momentos mientras duren con las personas que compartamos la experiencia, justo esta premisa es lo que hace valioso cada segundo.

Que sólo eso te haría feliz: más que creencia suena a capricho, como saber que esa situación en particular te haría feliz cuando seguramente sí está desapareciendo en tu vida es para que dejes el campo libre y puedas tener nuevas experiencias, por el contrario entre más nos aferramos a una cosa más sufrimos, en la vida la única persona que puede hacerte feliz eres tú, no podemos adjudicar a algo o a alguien.

Que te va a dar seguridad total: es natural que cuando somos pequeños nos apegamos a nuestros padres, pero a medida que crecemos vamos evolucionando y preparándonos a ser independientes aprendiendo herramientas para la vida y ser seguros de nosotros mismos, cuando somos adultos nosotros nos volvemos los únicos responsables de nuestra seguridad en ese momento comenzamos a confiar en nosotros mismos lo que nos ayuda a sentirnos empoderados para realizar nuestras metas.

Que te dará sentido a tu vida: nosotros somos los que decidimos cual es el sentido de nuestras vidas, sabiendo lo anterior tenemos que considerar lo delicado que es delegarla a una persona en particular o cosa, ya que de eso va a depender en la manera de construir nuestro mundo y nuestra realidad.

Podemos observar que son nuestras creencias las que nos auto limitan, es nuestro software que nos implantamos lo que nos hace sufrir, claro que también con las ayuda de canciones, películas y una versión de la sociedad que nos hace creernos que la vida tiene que ser con finales felices, pocas veces nos preparan para las pérdidas, para los cambios, para saber lidiar con nuestras emociones y para responsabilizarnos de nosotros mismos.

Podemos desear y fijar nuestras metas, ser perseverantes pero teniendo cuidado en no caer en la obsesión o en la frustración sino suceden las cosas como me gustaría que sucedieran, al contrario entre más abiertos y atentos estemos ante las circunstancias de la vida más aprendizajes vamos a tener para lograr nuestros deseos.

Los apegos pueden nublar nuestra visión podemos caer en la trampa de la adicción corrompiendo nuestra dignidad, nuestros valores, nuestra libertad de elección, rompemos con nuestra tranquilidad y paz mental, quitándonos la capacidad de disfrute en nuestras vidas.

La vida no se puede controlar, ese es el encanto de la vida misma, vivir en la incertidumbre, en el constante cambio y en la vulnerabilidad, donde el único control que tenemos es de nosotros mismos y  de la forma que podemos accionar ante las circunstancias, es decir de nuestro software.


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Ya hemos visto en otros artículos, algunas de las características y beneficios de la terapia nutricional intravenosa. Ahora veremos algunos de los tipos más frecuentes y sus aplicaciones.

Existen muchas sustancias que pueden ser utilizadas en la terapia nutricional intravenosa y por lo tanto las posibles combinaciones o fórmulas pueden ser muy variadas.

Algunas de las sustancias o fórmulas más utilizadas son:

  • Desintoxicante: tomando en cuenta el medio ambiente extremadamente tóxico en el que vivimos hoy en día, no es sorpresa que este sea una de las fórmulas más populares y utilizadas en la terapia intravenosa. Se pueden usar diversas sustancias como el ácido alfa lipoico y/o el glutatión que son dos de los más poderosos antioxidantes con los que el cuerpo cuenta.
  • Inmune: otra fórmula muy popular, que busca fortalecer el sistema inmunológico. Podría utilizarse en personas que se enferman demasiado, como prevención en temporada alta de resfriados, incluso en personas con enfermedades autoinmunes. Suele utilizar sustancias como la vitamina C en altas dosis y algunos minerales importantes para el sistema inmunológico.
  • Magnesio: el magnesio es uno de los minerales más importantes para el organismo y es una de las deficiencias más comunes. Este mineral se puede usar para tratar deficiencias del mismo o para tratar migrañas.
  • Multis: Se pueden administrar diversas combinaciones de vitaminas y minerales para crear varias fórmulas que busquen suplementar distintas deficiencias.
  • Cáncer: existe mucha investigación sobre el uso de la vitamina C a altas dosis para el tratamiento de varios tipos de cáncer.
  • Quelaciones: diversas sustancias se han usado con el propósito que quelar metales pesados del cuerpo, es decir extraerlos de la circulación del organismo. La intoxicación por metales pesados puede ser un serio problema de salud.
  • Deportivos: utilizados para aumentar el rendimiento deportivo, usan sustancias como la L-carnitina y la L-glutamina para mejorar el desempeño físico y acelerar la velocidad de recuperación de los atletas.
  • Hidratantes: en ocasiones las personas simplemente necesita mejorar su estado de hidratación. La vía intravenosa puede ser muy útil en estos casos.

Estos son solo algunos ejemplos de los tipos de nutrición intravenosa que se pueden usar. Como ven las combinaciones pueden ser casi infinitas dependiendo de los materiales disponibles y del objetivo de la terapia. Se debe ser muy cuidadoso al hacer estas fórmulas y respetar la osmolaridad de la misma para evitar complicaciones. Cuando son preparadas y administradas por alguien con el conocimiento y experiencia necesarios, la terapia nutricional intravenosa es muy segura y útil.


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La hipertensión ha sido un padecimiento asintomático por lo cual lo llaman el mal silencioso, por ello es de vital importancia que la gente tome conciencia por conocer su presión arterial, ya que nos puede ayudar a prevenir un padecimiento cardiovascular o evitar una enfermedad cerebro vascular.

La hipertensión es la elevación de la presión arterial, es la fuerza con la que la sangre que sale del corazón llega a nuestros órganos, podemos hablar de hipertensión cuando la cifra de presión arterial esta por arriba de 140/90mmHg.
El origen puede ser multifactorial, dentro de los factores de riesgo clásicos para la hipertensión esta la obesidad, fumar, el consumo elevado de sodio, el consumo de alcohol, el estrés crónico. (1)

Cuando estamos ansiosos manejamos un estrés con respecto al futuro es decir, es una respuesta generada por una de las emociones básicas que es el miedo con relación a un escenario del futuro, en el cual se anticipa un evento probable o relativamente incierto que tomamos como una amenaza a nuestra existencia o peligro eminente.
Ante una situación de temor nuestro organismo se prepara para protegernos, y comienza a manifestarse estrés y alteraciones bioquímicas como fisiológicas, lo cual puede afectar a nuestra salud alterando nuestra presión, sí nuestra ansiedad se prolonga por mucho tiempo volviéndose crónica o generalizada.
La ansiedad se ha manejado como una alteración mental o un simple desequilibrio en los neurotransmisores, esas sustancias con las que se comunican las neuronas de nuestro cerebro, pero en la medicina sistémica, la vemos como una manifestación de una alteración sistémica, por lo que en lugar de dar medicamentos ansiolíticos, analizamos la historia de vida de la persona, con el objetivo de encontrar la raíz del problema. Al no verla como una enfermedad, podemos encontrar la raíz y tomar acciones para resolver el problema de fondo, es importante aclarar que la ansiedad y la hipertensión se resuelven. (1)
Dicho lo anterior es importante monitorearnos de vez en cuando la presión durante tres días consecutivos en las mismas condiciones, hay situaciones que pueden elevar la presión arterial de forma transitoria, en respuesta a un estimulo, como el dolor.(1)

También tenemos que considerar para llegar a la raíz del problema tomar conciencia de cuáles son las circunstancias que estamos viviendo en el momento que se nos sube la presión o nos sintamos ansiosos, así mismo es importante observar las emociones que nos rigen en ese momento, es decir estar presentes en el aquí y ahora para poder fluir con la vida, observar nuestros pensamientos y así responsabilizarnos de ellos, de esta manera los podremos cambiar por más positivos o dejarlos pasar sin que nos afecten.
Así mismo podemos hacer modificaciones del estilo de vida haciendo actividades que nos ayude con el manejo adecuado de nuestra ansiedad como: meditar, ejercicios de yoga, asistir a terapia, realizar actividades recreativas al aire libre que nos despejen de nuestra rutina y preocupaciones y nos ayuden a mejorar nuestra calidad de vida.

(1) En contribución con la Dr. Araceli Morales de Aware Centro de Medicina Sistémica

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En Aware practicamos la medicina sistémica, la gran diferencia con la medicina convencional que todos conocemos, es el abordaje del proceso salud-enfermedad, en lugar de limitarnos al paradigma bioquímico como determinante del funcionamiento biológico, el enfoque que seguimos es ver al ser humano como un sistema es decir, un conjunto de elementos intercomunicados entre sí con un mismo objetivo, que en este caso es la vida.

De acuerdo a este modelo sistémico tenemos que los elementos que integran al ser humano son:

  • Unidad estructural: Formada por los componentes estructurales como huesos, músculos, fascias, células, membranas.
  • Unidad bioquímica: Formada por los procesos metabólicos, ejes hormonales, la interacción con los microorganismos para los que funcionamos como hospedero.
  • Unidad biofísica: Formada por las redes de comunicación eléctrica de nuestro sistema.
  • Unidad psicoemocional: Formada por nuestras emociones y pensamientos.
  • Unidad trascendental: Relacionada con nuestro objetivo de vida.

Al tener un enfoque sistémico podemos asociar síntomas que parecen no tener ninguna relación, y en lugar de limitarnos a “quitar” esos síntomas, vamos a buscar cual es el tronco común, y resolverlo desde la raíz.

En la medicina convencional actual contamos con múltiples especialidades y subespecialidades, esto se debe a la gran cantidad de conocimiento que se ha acumulado sobre el funcionamiento de los órganos, pero al limitarnos solamente a un órgano en específico nos es imposible buscar el tronco común de síntomas que están relacionados desde lo más profundo de los procesos bioquímicos pero que se manifiestan en diferentes órganos.

Un ejemplo de esto, es la deficiencia de magnesio, éste es un mineral esencial que está involucrado en más de 300 reacciones metabólicas esenciales, y así tenemos que una persona con deficiencia de magnesio puede tener diabetes mellitus,  hipertensión arterial migraña y asma; con el enfoque convencional, lo que se hace es que el endocrinólogo se encarga de la diabetes, el cardiólogo de la hipertensión, el neurólogo de la migraña y el neumólogo del asma, siguiendo las guías de manejo realizadas por las asociaciones correspondientes, haciendo uso del múltiple y variado arsenal de medicamentos, y aún así una gran cantidad de pacientes se clasifican como descontrolados.

Al clasificar los síntomas y signos que los pacientes presentan, y asignarles una etiqueta, es útil para simplificar el proceso de la atención médica, ya que así nos limitamos a seguir guías establecidas para cada una de las “enfermedades” haciendo intervenciones dirigidas con un enfoque determinista. Es por esto que actualmente las enfermedades crónicas, siguen siendo crónicas, porqué no nos preguntamos qué más hay de fondo, o como estos signos y síntomas están interrelacionados.

Al tener un pensamiento sistémico nos preguntamos que hay en común en todas esas enfermedades y qué unidades están afectadas, lo que nos permite realizar intervenciones simultáneamente, dirigidas a las diferentes unidades del sistema, siempre buscando encontrar la raíz y resolver el problema.

Para realizar estas intervenciones echamos mano de las múltiples alternativas que tenemos en la medicina y que han demostrado tener un efecto benéfico, con el menor riesgo de efectos adversos. La osteopatía y cadenas musculares interviene en la unidad estructural, para la bioquímica hacemos uso de la nutrición como una herramienta pivote, también de nutracéuticos y en algunos casos de fármacos tanto alópatas, como homeópatas, para la unidad biofísica se usa acupuntura, electromagnetismo, para la psicoemocional se trabaja en conjunto con la psicoterapeuta, y es así como al hacer un abordaje sistémico, se pueden realizar intervenciones desde la raíz logrando en muchos casos revertir enfermedades etiquetadas como incurables.


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Existen muchas razones por las que una persona puede estar deficiente en uno o varios nutrientes. Por un lado, está el hecho que los alimentos de hoy son considerablemente menos nutritivos de lo que eran hace algunos años, esto debido al maltrato de la tierra donde crecen estos alimentos. Algunas personas estiman que, por ejemplo, una manzana, podría ser hasta 50% menos nutritiva hoy que hace 50 o 100 años. Esto hace que hoy sea realmente difícil obtener todos los nutrientes que necesitamos a través solo de la dieta. Y si además consideramos que la mayoría de las personas no tienen una dieta realmente nutritiva, entonces no es sorpresa que la mayoría de las personas están deficientes en por lo menos un nutriente.

Un estudio (1) del Diario de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva analizó la dieta de 70 atletas. Todos estuvieron deficientes en por lo menos 3 nutrientes. ¡Algunas en hasta 15!

Las deficiencias más comunes fueron:

  • Yodo
  • Vitamina D
  • Zinc
  • Vitamina E
  • Calcio

Otro estudio (2) del mismo diario que comparaba dietas populares como la Atkins, South Beach, y DASH, encontró las siguientes deficiencias clave:

  • Vitamina B7
  • Vitamina E
  • Vitamina D
  • Cromo
  • Yodo
  • Molibdeno

Otra razón importante de deficiencias nutricionales es la malabsorción de los mismos. Supongamos que tenemos la dieta perfecta, llena de alimentos con una gran variedad nutricional, orgánicos,  etc. Pero nuestro aparato digestivo está enfermo, inflamado, dañado, lo que provoca que no puedan funcionar de forma óptima. En este caso, a pesar de tener una dieta ideal, no podremos absorber los nutrientes que necesitamos. Lo que tenemos que hacer entonces es arreglar el tubo digestivo. Para eso hacemos un protocolo de reparación intestinal.

Pero mientras hacemos esto, podemos hacer algunas cosas para mejorar el estado nutricional, como:

  1. Mejorar la dieta: La dieta ideal es una rica de alimentos de gran densidad nutricional, y lo menos inflamatoria posible. Algunos de los alimentos con mayor densidad nutricional son los órganos y vísceras, las nueces y semillas, el cacao, los pescados y mariscos, el puerco, la res, los huevos, y los vegetales. Aunque el aparato digestivo se encuentre inflamado, si consumimos una dieta más rica en nutrientes, por lo menos aseguramos que unos cuantos más entren al cuerpo.
  2. Utilizar mejores suplementos: Cuando se trata de suplementos tenemos desde los de muy pobre calidad hasta unos buenísimos. Por ejemplo, si usamos formas aminoqueladas de un mineral como el magnesio, es decir magnesio que está  pegado a un aminoácido, este se absorbe mucho mejor que otras formas de magnesio. Otro ejemplo es el folato. El folato es la forma activa del ácido fólico. El ácido fólico es la forma sintética del folato. El cuerpo tiene que convertir el ácido fólico en folato, el problema es que la mayoría de las personas en el mundo, y especialmente en México, no pueden hacer esta conversión adecuadamente. Si en lugar de dar la forma inactiva de un nutriente, como lo es el ácido fólico, les damos la forma activa, como el folato, el estado nutricional mejora.
  3. Evitar pérdidas innecesarias: El ejemplo perfecto es el de una mujer con menstruaciones muy abundantes y que tiene anemia. Le podemos dar todo el hierro del mundo pero si no corregimos el trastorno menstrual, las pérdidas siempre serán mayores.   
  4. Por último, otra opción que tenemos para resolver deficiencias nutricionales cuando el tubo digestivo se encuentra inflamado es la Terapia Nutricional Intravenosa (TNIV). Esta consiste en administrar uno o varios nutrientes a través de la vena. Esto tiene varias ventajas además de la de “saltarse” al tubo digestivo inflamado. Algunas de estas ventajas son:
    1. Se pueden administrar dosis más altas de ciertos nutrientes. Nutrientes como la vitamina C o el  magnesio tienen una dosis de tolerancia digestiva. Es decir, que después de cierta dosis el nutriente deja de absorberse a través de la pared del intestino y es excretada, esto puede provocar heces sueltas o diarrea. Con la TNIV se pueden administrar dosis mucho mayores de estos nutrientes sin este problema.
    2. Los nutrientes no tienen que pasar por el hígado. esto se llama el efecto del primer paso y lo que pasa básicamente es que después de absorberse un nutriente en el intestino pasa a la circulación y va a dar al hígado donde sufre modificaciones, a veces disminuyendo el poder del nutriente o incluso desactivarlo completamente. Con la TNIV nos “saltamos” el hígado y ponemos los nutrientes directamente  en la circulación para que lleguen a todas las células del cuerpo.

En conclusión, las deficiencias nutricionales son muy comunes y son varias las causas que las pueden provocar. Idealmente tendríamos una dieta muy nutritiva y aparatos digestivos sanos lo que garantizaría que obtuviéramos todos los nutrientes necesarios para vivir una vida plena. Desafortunadamente esto no es así, pero podemos hacer varias cosas para remediarlo. Si crees que tienes problemas digestivos, o incluso problemas por deficiencias nutricionales, o si simplemente crees que tu dieta podría ser mejor, visítanos en Aware, te esperamos.

 

  1. https://jissn.biomedcentral.com/articles/10.1186/1550-2783-3-1-51
  2. https://jissn.biomedcentral.com/articles/10.1186/1550-2783-7-24

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