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Cada sistema de salud o modelo médico tiene una serie de principios en los que está basado. La acupuntura se basa en el yin/yang, los 5 elementos y los puntos y canales de acupuntura. La homeopatía se basa en el principio de “lo similar cura lo similar”. La medicina alópata trata de suprimir los síntomas o procesos fisiopatológicos de las enfermedades. Y así, cada medicina tiene un juego de principios que fundamentan su práctica. Y la Medicina Sistémica no es la excepción.

La Medicina Sistémica se basa en 4 principios fundamentales para su práctica. Estos son los principios que definen lo que hacemos en Aware. Si quieres saber más del por qué detrás de la práctica de la Medicina Sistémica, sigue leyendo.

1- El Ser humano es un sistema.
El primer principio de la Medicina Sistémica es la visión sistémica del ser humano. Esto viene de una corriente de pensamiento llamada el pensamiento sistémico. El pensamiento sistémico es un abordaje holístico para el análisis que se enfoca en la manera en que los elementos de un sistema interactúan entre sí para lograr un objetivo. Esta forma de pensar no es exclusiva de la medicina, sino que tiene aplicación en múltiples ciencias. En el área de la biología fue Ludwig Von Bertalanffy quien cuestionó la aplicación del método científico a los problemas de la biología, por su limitada visión mecanicista y causal.
Uno de los problemas fundamentales de la medicina moderna es la sobreespecialización. A raíz del informe Flexner en 1910, la medicina sufrió muchos cambios que culminaron en el modelo médico moderno actual, y la sobreespecialización de la misma.

El ser humano es un solo sistema, con diferentes subsistemas, pero todos estos interactuando entre sí.

Y de forma práctica, para el estudio de la medicina, es conveniente dividir al ser humano por aparatos y sistemas. El problema está en que nunca más se hizo la integración de todos estos subsistemas. El ser humano es un solo sistema, con diferentes subsistemas, pero todos estos interactuando entre sí.

El corazón no funciona de forma independiente del aparato digestivo. Ni el sistema nervioso del aparato genitourinario. Esto parece sentido común. Sin embargo, la práctica de la medicina moderna parece no entender esto. El cardiólogo te diría que vayas a ver a un gastroenterólogo si es que tienes colitis, y que por supuesto que no tiene nada que ver con tu hipertensión. Así como el neurólogo no encontraría ninguna relación entre la migraña y los cálculos renales.

En la Medicina Sistémica vemos a la persona como un solo sistema, desde lo estructural, pasando por lo bioquímico, y hasta lo emocional. Y tratamos de encontrar las conexiones entre los diferentes subsistemas, y cómo se relacionan los distintos síntomas y enfermedades del paciente.

2- Reconocimiento de patrones individuales (espaciales y temporales).
La Medicina Sistémica es una medicina personalizada. Cada ser humano es único e irrepetible y la medicina debe reconocer esta cualidad. En Medicina Sistémica podemos ver diez pacientes hipertensos en un día y tener diez tratamientos diferentes. En la medicina convencional cada uno de esos pacientes hipertensos se hubiera ido a casa con un antihipertensivo y ya.

Para lograr esto, la Medicina Sistémica estudia los patrones individuales. Estos patrones son variables que se pueden medir en el tiempo y el espacio formando una especie de “huella digital” de la persona.
La Medicina Sistémica estudia estos patrones y variables en las distintas unidades estructurales y funcionales de la persona. Es decir, cada quien tiene un patrón de comportamiento único estructural y biomecánico. Esto lo podemos ver en la estructura corporal de cada persona, o en la manera en la que caminan o se mueven.
De la misma manera todos tenemos un patrón bioquímico único. Desde los genes que cada quien tiene y su expresión, la suficiencia de nutrientes, la carga tóxica, y otras variables bioquímicas fundamentales, esto hace que cada quien sea único. Esto puede afectar la manera en la que respondemos a ciertos medicamentos o suplementos. O también explica porqué algunas personas se sienten mejor con una dieta y no con otra. En la unidad biofísica todos tenemos patrones electromagnéticos diferentes. Somos seres de energía y cada quien tiene una carga y distribución única de esta energía. Esto puede influir en nuestros niveles de energía en general, nuestra función emocional y cognitiva, las enfermedades que podemos padecer y el sitio donde las padecemos.
Por último,todos tenemos también un patrón psicoemocional único. Esto es lo que nos hace ser quien somos. Nuestro carácter, nuestra personalidad. Todos tenemos una cosmovisión única de la vida y de esa manera filtramos la realidad para crear nuestras realidades.Y además, tenemos que estudiar la relación que existe entre todas estas variables. Porque lo más importante en un sistema no son sus elementos sino la relación que existe entre esos elementos o variables.

3- Ir a la causa de la enfermedad y no solo los síntomas.
Ya hace más de 2000 años, los chinos le llamaban a este principio el tratamiento de rama y raíz. Siendo la rama el síntoma de la enfermedad, y la raíz la causa fundamental de la misma.Uno de los grandes problemas con la medicina moderna es que se ha convertido en una medicina sintomática sobretodo.

Cuando un médico le da un antihipertensivo (medicamento que baja la presión) o un hipoglucemiante (medicamento que baja el azúcar en la sangre) a un paciente, está tratando sólo el síntoma de la enfermedad y no su causa. En la hipertensión o la diabetes, el que la presión arterial o la glucosa en sangre estén elevadas no son en sí mismas la enfermedad. Son una señal (síntoma) de que algo no está bien dentro del cuerpo.

La causa del por qué están altas la presión arterial o la glucosa son otras. Puede ser la dieta, el estrés, la falta de sueño, el sedentarismo, la toxicidad ambiental, deficiencias nutricionales, entre otros. Y lo que debería hacer la medicina (y lo que hacemos en Aware) es buscar esas causas y tratarlas. Y por supuesto que no estoy diciendo que el tratamiento de rama (síntoma) no sea necesario. Claro que lo es. Se tienen que hacer los dos.

Uno de los grandes problemas con la medicina moderna es que se ha convertido en una medicina sintomática sobretodo.

Si un paciente llega con la presión arterial peligrosamente alta, por supuesto que hay que darle un antihipertensivo hasta llevar la presión arterial a un nivel seguro. Y después hay que trabajar en encontrar y tratar las causas de la hipertensión. Solo haciendo el tratamiento de raíz es que podemos curar de verdad a los pacientes. Lo demás es mera paliación.

4- Re-Activar los procesos fisiológicos.
Hay una frase que me encanta:

“El cuerpo es regenerativo y no degenerativo”

Y me encantaría recordar donde la escuche para darle el crédito de esta frase a quien lo merece, pero desafortunadamente no lo recuerdo. Pero esta frase dice mucho. Nos han enseñado a pensar que sin medicamentos nuestros cuerpos estarían indefensos contra las enfermedades. Necesitamos vacunas para protegernos de las infecciones. Y medicamentos que regulen nuestra presión arterial, glucosa, y lípidos (grasas). Y antidepresivos, antiinflamatorios, y muchos otros medicamentos porque por sí mismos nuestros cuerpos no pueden sanarse.

Esto es una gran mentira.

Cuando creamos las condiciones ideales para nuestros cuerpos, estos sanan. Mientras más nos alejemos de estas condiciones ideales, enfermamos.

Y esto lo vemos todos los días. Imaginen una planta. ¿Qué pasa cuando tenemos a esa planta en las condiciones ideales de luz, agua, y tierra? Pues la planta florece. Pero, ahora imaginen que cambian de lugar a nuestra planta y olvidamos regarla y ya no le da el sol. ¿Qué va a pasar en ese caso? Pues la planta se marchitará. Pero si rescatamos a tiempo a nuestra planta y la llevamos otra vez a sus condiciones ideales, la planta reverdecerá.

Cuando les doy este ejemplo a mis pacientes, todos, sin excepción están de acuerdo. Entonces, ¿por qué nuestros cuerpos deberían ser distintos?

¡No lo son!

En la Medicina Sistémica sabemos esto y lo aprovechamos al máximo. Nuestras terapias van encaminadas a echar a andar estos procesos biológicos de reparación, regeneración, y sanación. El cuerpo es el que se cura a sí mismo, nosotros solo le ayudamos creando esas condiciones ideales, dándole lo que necesita y le hace falta, y quitándole lo que le sobra y le hace daño.

Con esta fórmula y suficiente tiempo, el cuerpo sanará.



Publicado 4 de Noviembre, 2019
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Dr. Alberto Méndez Campos

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