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El mito de que las grasas te suben de peso y causan enfermedades cardiovasculares nos ha llevado al consumo excesivo de carbohidratos, sobre todo refinados, convirtiéndonos en el país número uno en obesidad infantil y número dos en adultos a nivel mundial, así como el primer lugar en diabetes infantil. Sin embargo, este no es un problema exclusivo de nuestro país, un estudio (2014) de la Escuela de Salud Publica T.H. Chan de Harvard, determino que mas de 2,000 millones de adultos y niños en todo el mundo padecen de sobrepeso u obesidad.

La dieta cetogénica, es un tipo de alimentación en la que se sustituye el consumo de carbohidratos por el de grasas saludables y se complementa con una cantidad moderada de proteína, ya que en exceso también se pueden convertir en azúcar. Este tipo de alimentación eleva la producción de cuerpos cetónicos, compuestos químicos producidos en las mitocondrias de las células del hígado con la función de proporcionar energía al corazón y al cerebro, principalmente, en situaciones excepcionales.

Para alcanzar la cetosis, hay que comer menos de 50 gramos de carbohidratos al día, los cuales constituyen menos del 10% de lo que se consume normalmente al día, pero entre menos carbohidratos se consuman, mas fácil se alcanza la cetosis. Los carbohidratos se pueden obtener de frutas como las zarzamoras, frambuesas y fresas; así como de verduras que crecen en la superficie como la espinaca, brócoli, coliflor, espárragos, lechugas, jitomate, berenjena, ejotes, calabaza, pepino, repollo y coles de Bruselas. Es importante evitar alimentos ricos en azúcar y almidón como papas, pasta, pan, cereal arroz y tortillas. Ahora bien, el 70% de la alimentación debe consistir en grasas saludables, por ejemplo aceite de coco, aceite de oliva, aguacate, nueces de macadamia, aderezos cremosos sin azúcar, nueces pecanas, piñones, avellanas, nueces de Brasil, maní, mantequillas de buena calidad, aceitunas, semillas, y pescados grasosos como el salmón. El 20% restante, debe consistir de proteínas como huevo, carne de res, carne de cerdo, pollo y pescados. Es importante recordar que algunos alimentos tienen grasa y proteína, por ejemplo quesos maduros, embutidos sin gluten, sardinas y anchoas.

Para alcanzar la cetosis, hay que comer menos de 50 gramos de carbohidratos al día, los cuales constituyen menos del 10% de lo que se consume diariamente

Aunque consumir grasas saturadas es un tema bastante controvertido; estudios, investigaciones y lo mas cercano a los pacientes que son los niveles en sangre, han llegado a la conclusión de que no existe una relación directa entre el consumo de grasas y las enfermedades cardiovasculares. Desafortunadamente, las guías de alimentación así como profesionales dedicados a la salud siguen limitando y asustando a los pacientes con respecto a las grasas saturadas, ya que si bien aumentan los niveles de colesterol total y LDL (colesterol malo), no consideran que también incrementan el HDL (colesterol bueno) e incrementan el tamaño de las partículas de colesterol, digamos que se obtiene un beneficio claro.

Realmente, el problema que existe en la investigación con las grasas saturadas es que se estudian en el marco de una dieta rica en carbohidratos, lo que llamaremos grasas dulces. Al consumir grasas y azucares, la insulina se incrementa y entonces viene la ganancia de peso y todos los efectos secundarios que ésta trae consigo, pero al eliminar los carbohidratos o azucares la insulina deja de incrementarse ya que las grasas no estimulan su secreción.

Algunos de los beneficios que se pueden obtener a través de la dieta cetogénica se enlistan a continuación:

- Perdida de peso: Al consumir cantidades mínimas de carbohidratos (azúcares) se disminuyen los niveles de insulina lo cual produce menos hambre y ansiedad por comer. Además la cetosis incrementa la quema de grasa notablemente al utilizar el consumo de grasas y sus reservas como gasolina, el peso que pierdes es grasa.

- Reversión de la diabetes: Al disminuir los picos y los niveles de insulina se mantiene mucho mas constante la glucosa en sangre, lo cual podría revertir la diabetes.

- Niveles de energía estables: Con una dieta cetogénica se eliminan las subidas y bajadas de azúcar y energía, repentinas, que normalmente nos proporciona una dieta alta en carbohidratos.

- Prevención y tratamiento de cáncer: Nuestras células sanas tienen la capacidad metabólica de adaptarse y utilizar las grasas como fuente de energía, en cambio, las células cancerosas no, así que al reducir el consumo de carbohidratos (azúcares) matarás de hambre a las células malignas o cancerosas.

- Control de convulsiones:Es utilizada desde hace muchos años (1921) en el hospital John Hopkins para controlar las convulsiones en niños. Hasta el momento no se conoce con exactitud el mecanismo de acción, pero al parecer se trata de una acción a nivel de neurotransmisores que favorecen la síntesis de glutamina, precursor esencial de GABA, neurotransmisor inhibitorio e importante agente anti convulsivo.

El metabolismo no es un tema de calorías dentro calorías fuera, es de verdad un asunto hormonal. La comida no es solo energía, no eres solo lo que comes sino lo que tu cuerpo logra metabolizar. Son instrucciones para prender o apagar diferentes botones en el cuerpo que ajustan el hambre y el metabolismo. Definitivamente la obesidad y el sobrepeso no tienen mucho que ver con la cantidad que comes, si no con lo que comes. Si te enfocas en la calidad y no en las calorías, el cuerpo es tan noble y tan agradecido que la saciedad llegará por si sola.



Publicado 29 de Abril, 2019
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Lic. Carina Cueva Landeros

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